El próximo martes 15 de abril se producirá el primer eclipse total de Luna, de una serie de cuatro de este tipo que se esperan para 2014 y 2015, en lo que se conoce como Tétrada, es decir, cuatro eclipses totales de Luna consecutivos, que prometen ser visibles desde gran parte del planeta, en un intervalo de seis meses. Este fenómeno astronómico no ocurre desde 2003- 2004.


La agencia aeroespacial estadounidense NASA explicó que el eclipse comenzará el 15 de abril a las 08:00 GMT cuando el borde de la Luna ingrese en el centro de la sombra de la Tierra, que es de color ámbar. Este color tiene una explicación física: la atmósfera del planeta, que se extiende unos 80 kilómetros más allá del diámetro terrestre, actúa como una lente, desviando la luz del sol, al tiempo que filtra eficazmente sus componentes azules, dejando pasar solo luz roja que finalmente será reflejada por la Luna, dándole un resplandor cobrizo.

La totalidad del eclipse tendrá lugar durante un período de 78 minutos que comenzará aproximadamente una hora más tarde y si las condiciones meteorológicas lo permiten, el fenómeno podrá observarse en casi todo el continente americano.

El martes 15 de abril se presentará un eclipse total de Luna que comenzará a observar en Colombia desde las 12:58 a.m., cuando el satélite ingrese a la sombra que produce la Tierra y se extenderá hasta las 4:33 a.m., cuando la Luna salga de dicha sombra, precisó el Observatorio de la Universidad Nacional.

Frente al eclipse, las personas han recordado el libro del pastor Hagee Blood Moons: Something is about to change (traducido al español sería Cuatro lunas de sangre: algo está por cambiar).

El texto de Hagee contempla la teoría de que esta tétrada de eclipses totales de luna tiene vínculo inequívoco con las profecías bíblicas sobre el Apocalipsis y el fin del mundo.

Esa sugerencia, sumada a la exposición constante del tema en los medios de comunicación, así como la visión cada vez más lúgubre y alarmista respecto al cambio climático, desastres ecológicos y fenómenos naturales devastadores, no hacen otra cosa que disparar las múltiples interpretaciones fatalistas en donde no se descarta la acción vengadora de la naturaleza y el cosmos.