La carga que proviene de la Costa Atlántica, Pacífica, el sur y oriente colombiano tiene un punto de encuentro en el centro del país lo que convertirá al departamento en protagonista del sector logístico.


El gobernador Álvaro Cruz afirma que en los próximos años se le va a cambiar la cara a Cundinamarca con la Ruta del Sol que conecta a Girardot con la Costa Atlántica, y que se suma a los 190 kilómetros de vías que conforman la troncal Girardot, Cambao y Puerto Salgar, que deberán estar terminados en tres años.

“Ahí las inversiones superan el billón de pesos”, sostiene. La oportunidad en relación con la logística se soporta también sobre el proyecto de navegabilidad del Río Magdalena que atraviesa de manera estratégica a Cundinamarca. “La visión debe apuntar en un futuro a habilitar el aeropuerto de Palanquero para el tráfico aéreo comercial”, recalca el gobernador.

Por eso, en la agenda del gobierno departamental, también se contempla promover las zonas francas y de almacenamiento para hacer más competitiva a esa zona del país. “La idea es que la transferencia de carga se haga en Girardot y Puerto Salgar, no solo por su ubicación sino por las condiciones de infraestructura que ofrecerála región.

“Pero hay otras obras que complementan esa visión, como es el caso de la Perimetral del Oriente, que son alrededor de 150 kilómetros entre Cáqueza – Ubaque y Choachí–La Calera”, recalca el mandatario.

A esos proyectos se suman las intervenciones comprendidas entre Bogotá–Patios, La Calera –Sopó, 4 Esquinas –Guatavita, y Sesquilé–VTS. “Así, quien venga del norte de Cundinamarca hacia los Llanos Orientales se ahorraráuna hora de recorrido”, aclara Cruz.

Sin embargo, uno de los grandes proyectos para el centro del país tiene que ver con la Alianza Público Privada (APP) que permitiría hacer realidad la carretera entre Briceño, Zipaquirá, Pacho, La Palma y la Ruta del Sol.

“Actualmente se está haciendo la socialización y se ha propuesto la prefactibilidad”, asegura el gobernador. De hecho, si este proyecto se llevara a cabo, se conectaría la Ruta del Sol con los Llanos Orientales, a través de Zipaquirá.

Otra iniciativa que beneficiaría al departamento y ayudaría a Bogotáes la Avenida Longitudinal del Occidente (ALO), que se compone de 14 kilómetros en Cundinamarca (13 de los cuales están pavimentados) y 9 que pertenecen a Bogotá hasta la calle 13.

También está en la agenda la doble calzada Bogotá–Villavicencio que está dividida en tres tramos: Boquerón–Cáqueza, Cáqueza–Guayabetal y Guayabetal–Villavicencio.

Actualmente se están construyendo 6.000 metros de túneles y viaductos, y en diciembre pasado la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) adjudicóuna APP para la ejecución del tercer tramo.

Esa obra se complementará con la licitación para construir la vía comprendida entre los puntos Sisga–El Secreto, que conectan a Cundinamarca con el Casanare. “La expectativa en obras es amplia para todo el país, pero no es un secreto que el centro daráun salto importante hacia el desarrollo; por eso hay que pensar en que esta zona seráel eje logístico de Colombia”, explica Cruz.

Además, un proyecto que el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis FernandoAndrade, destaca es la segunda calzada entre Chirajara (Cundinamarca) y Villavicencio. “El proyecto de 1,9 billones de pesos en inversión en construcción será uno de los más grandes de la Cuarta Generación de Concesiones viales-4G”,dice

El directivo explica que ya fue aprobado el esquema de riesgos en Consejo de Ministros y el proyecto APP ahora espera luz verde del Departamento Nacional de Planeación y el Conpes, antes de que sus pliegos definitivos sean publicados para su adjudicación final. “Se contempla la construcción de una nueva calzada de 32,45 kilómetros con una velocidad de operación de 80 kilómetros por hora”, recalcó.

Fuente: Portafolio.co