Hace pocos días la Procuraduría General de la Nación, determinó que los mandatarios que estén en proceso de revocatoria tienen prohibido defenderse; es decir, no pueden ellos ni sus funcionarios hablar a favor o en contra de la revocatoria que surge en su contra. Todo esto en contravía de la legislación Colombiana, pues acá, hasta donde entiendo, toda persona tiene derecho legítimo a ejercer su defensa.


Es curioso que la Procuraduría General de la Nación se empecine tanto en silenciar a todos aquellos que hoy no comulgan con sus preceptos jurídicos – religiosos, y acá es donde justamente la lista amplia su espectro, tanto en el terreno de cantidades como de diferencias; pues para el Procurador hoy están en la orilla contraria desde el Alcalde Mayor de Bogotá hasta el Fiscalía General de la Nación, curiosamente ambos están a favor del proceso de paz que adelanta el gobierno de Santos.

Pero volviendo al caso, la Procuraduría en su afán de robarse la primera página de los periódicos y de los púlpitos, a diario está sorprendiendo a la ciudadanía con declaraciones y acciones; sin importar que atenten contra los derechos, los cuales supuestamente defiende. La mayoría de estos atentan contra la integridad y el buen nombre de las personas.

No es necesario ahondar demasiado para determinar que en los casos como el aborto, el matrimonio entre parejas del mismo sexo y Gustavo Petro; el Procurador ha puesto toda su maquinaria para atropellar e imponer sus percepciones y creencias sobre el derecho.

Compara el genocidio de los nazis contra los judíos con el derecho de la mujer a tomar sus propias decisiones. Discrimina de forma inmisericorde a la comunidad Lgbti, pues según su interpretación de la fe católica eso de las uniones entre personas del mismo sexo es “pecado”. Y con respecto al Alcalde de Bogotá: le ataca a su Secretario de Gobierno y lo suspende e inhabilita, le abre proceso por el tema de Basura Cero mientras el juzgado 8 administrativo dictamina que la culpa es de las empresas privadas de recolección de basuras, y ahora para terminar, le prohíbe que se defienda de la revocatoria promovida por algunos de los involucrados en el carrusel de la contratación y que además está soportada sobre mentiras y engaños.

Los bogotanos no están en la obligación de estar de acuerdo con la forma en que Gustavo Petro está llevando los hilos de la ciudad; puede que muchos de los bogotanos no estén conformes con el cambio de modelo económico que está construyendo Gustavo Petro en sus cabildos y encuentros ciudadanos; es legítimo que muchos bogotanos piensen y quieran derrocar la administración de Gustavo Petro; pero de eso a prohibirle que salga a la plaza pública a defender su forma de hacer gobierno, es tan despropósito como lo que pretende hacer el Concejo de Bogotá, dizque para garantizar la transparencia, prohibir que el Alcalde en sus funciones inaugure obras. ¿Alguien ha visto semejante estupidez? Pues efectivamente de los hermanos godos es está horrenda proposición que está en curso.

Es evidente el curso que toman todas estas actuaciones, pero no pretendo lanzar juicios sobre ser alguno. Yo me quedo con la voluntad de los ciudadanos y en estos días me gusta la iniciativa de instaurar contra el procurador Alejandro Ordoñez una tutela por la democracia, acá el link donde la pueden bajar http://tutelaporlademocracia.wordpress.com

Señor Procurador Alejandro Ordoñez lo más sensato que puede hacer tras tantas fallidas salidas, que resultaron en contra de la ciudadanía y sus libertades y tras los pronunciamientos errados que ha pronunciado últimamente es renunciar. Pero mientras tanto, después del rosario de las 6 am, dedíquele un poco de tiempo a la reflexión y verá que lo que debe hacer con Petro es:

¡DÉJELO HABLAR PROCURADOR!