Las cifras no mienten. Mientras la Fiscalía reconoce que en sólo enero y febrero se presentaron 43 homicidios en Soacha y aunque los números difieren de las demás autoridades municipales, la triste pero cruda realidad es que los habitantes de la ciudad no se sienten seguros en ningún lado. Los robos, los atracos y hasta los asesinatos se pueden presentar en cualquier esquina, sin importar la hora del día o de la noche.


José Peña es un humilde habitante de la comuna seis de Soacha que hace tres meses vivió en carne propia las consecuencias de la inseguridad en el municipio. Cuando llegaba de trabajar hacia las 6:30 p.m. fue atracado y herido en un brazo por dos jóvenes delincuentes que le arrebataron su celular y 80 mil pesos que llevaba en el bolsillo de su camisa.

Andrea Camacho también forma parte de los cientos de soachunos que han sido víctimas de la delincuencia que opera en el municipio. El pasado jueves 6 de marzo fue atracada en el sector de Compartir, en pleno medio día, cuando caminaba cerca a Los Cristales; tres jóvenes le arrebataron su bolso con los documentos de identidad, una cámara fotográfica, su celular y 30 mil pesos en efectivo.

Pero otros no han contado con la misma suerte de José y Andrea. Quién no recuerda el caso de Jairo Lizarazo, el joven de 16 años que murió luego de que le dispararán en la cabeza cuando se dirigía a su casa en un bus de servicio público el pasado sábado 4 de enero, después de oponer resistencia por no dejarse robar su celular; o el de Milton Pulido Beltrán, de 22 años, a quien atacaron con arma blanca a comienzos de este año, también al resistirse a entregar su celular.

Como estos, son cientos y hasta miles los casos en que los soachunos han sido víctimas de la delincuencia. En cualquier calle, esquina, parque, lote o en el transporte público, la sevicia de los atracadores y ladrones no tiene límite.

¿Y qué hacer entonces? Soacha es una ciudad de todos y de nadie. Muchos culpan a la actual administración de no ser capaz de coordinar acciones tendientes a contrarrestar a los delincuentes. “Creo que a Soacha le falta un verdadero gerente, un alcalde que se amarre los pantalones y que se le pare a las demás autoridades para que orienten todo su esfuerzo en contra de esa mano de ladrones que se despertó en el municipio”, dijo Camilo Andrés Orozco, residente en la comuna dos.

En cambio, otros consideran que la situación es más delicada aún. “Aquí el problema es del mismo Gobierno Nacional. Toda la gente con problemas no la mandan para Soacha, o si no mire quiénes son los que han ocupado la cantidad de viviendas que están haciendo; otro ejemplo es la guerra en Buenaventura, todos los días llegan desplazados a la ciudad y nadie hace nada para evitarlo”, explicó Mariela Castro, residente en la comuna cinco.

Incluso, los mismos soachunos consideran que ahora los desplazados son ellos. Buena parte de los habitantes que nacieron en esta ciudad o que llevan más de diez años viviendo en el municipio, han tenido que irse por miedo a ser víctimas de la delincuencia.

Pero una gran mayoría sí coincide en manifestar que el problema radica en las autoridades municipales. Argumentan que falta orden, mano dura y programas sociales que involucren a los jóvenes en dinámicas de estudio, capacitación y empleo para evitar que se dejen llevar por los grupos delincuenciales.

Un ejemplo concreto de la falta de autoridad es el desorden en las calles y la invasión creciente del espacio público por parte de los vendedores ambulantes. Al municipio le ha quedado grande implementar un programa orientado a organizar este segmento de la población. Tampoco hay una acción directa que permita una coordinación conjunta y permanente entre la Secretaría de Gobierno, la Policía, la Fiscalía, La Sijín, la Sipol y el Ejército, tendiente a ejecutar operativos constantes en contra de las bandas de microtráfico, las pandillas, los atracadores y las mismas bandas organizadas; es cierto que hay capturas, pero la acción no es permanente.

De nada sirve la realización de convenios con el Ministerio del Interior y el implemento de tecnología, si los resultados no se ven. Tampoco sirve de mucho que el Ministerio de Defensa asigne más policías para la ciudad, cuando los delincuentes se pasean por las calles haciendo daño a la integridad de las personas y hasta cegando la vida de muchos ciudadanos.

Bien es sabido por la ciudadanía que el pasado 28 de diciembre el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, entregó 100 patrulleros nuevos a Soacha, cifra que aumentó hace 15 días con la llegada de 150 uniformados más, lo que indica y según las mismas autoridades, que la ciudad cuenta con cerca de 900 miembros de la policía, incluyendo a los auxiliares bachilleres.

Pero a pesar del aumento en el número de uniformados, las cifras no le favorecen en nada a la ciudad. Según el Instituto de Medicina Legal, de 2008 a 2012 se registraron un total de 779 homicidios en el municipio; en 2013 la Policía reportó 221 asesinatos, y entre enero y Febrero, la Fiscalía reconoció 43 muertes violentas en el perímetro de Soacha.