Desde el punto de vista del observador, el desorden del cableado en las calles de Soacha daña la imagen de la ciudad y parece representar un grave riesgo para sus residentes. En el mismo sentido la comunidad resalta que paga un alumbrado público costoso que no se refleja en la calidad del mismo, al tiempo que pide a la alcaldía revisar la extensión de tanto cable que deteriora la estética del municipio.


Para los residentes del municipio es bien sabido que se están realizando algunos cambios para el mejoramiento o extensión del servicio de energía, sin embargo argumentan que el trabajo que se lleva a cabo refleja un evidente desorden por parte de los funcionarios de las entidades encargadas de esta gestión, y lentitud al momento de organizar los enredos que dejan tras el cumplimiento de su misión.

Luz Mila Albarracín, residente en la comuna uno de Soacha, asegura que fueron necesarios varios meses para levantar un cable de energía principal que la empresa dejó en su sector:

“Después de la intervención de los funcionarios el cable quedó colgando y enredado con otros, mientras aún seguía prestando el servicio. Lo dejaron entre los postes pero bajaba tanto que prácticamente se arrastraba por el suelo para estorbar a todo el que pasaba; tardaron 3 meses aproximadamente para recogerlo”, puntualizó.

En varias partes del municipio se repite la misma historia en la que los cables quedan cerca del suelo y duran así durante meses. Para la comunidad, más que el aspecto desordenado que dan a sus barrios, es el posible riesgo que pueden representar para las personas, ya que, de acuerdo con los residentes y pese a estar por el suelo, siguen cargados de energía.

“Son cables que han quedado al alcance hasta de los niños pequeños; los que pasan por el frente de las casas quedan a media ventana, siendo un riesgo enorme para las familias. Si bien sabemos que la gestión adelantada es con el fin de mejorar el servicio y maximizar su cubrimiento, se hace necesario que se ejecute de una forma ordenada para evitar tragedias”, propuso Luz Ayala, habitante del Ciudad Latina.

La intervención de los funcionarios ha traído otra consecuencia que para desgracia de la comunidad también se ha resuelto con lentitud. Se trata de la falta de iluminación en algunos sectores o aparentes daños en las luminarias que han perdurado durante meses si recibir atención.

“Todos sabemos que actualmente estamos pasando por una crisis energética y nos piden que ahorremos al máximo la energía, pero cómo ahorrar si sé que me están cobrando por un servicio público que funciona de manera irregular. Antes no veíamos que una luminaria durara las 24 horas prendida y ahora en nuestro sector tenemos por lo menos tres que se encuentran así”, describió un líder comunal de Compartir.

Mientras que hay luminarias que duran prendidas las 24 horas, en otros sectores la falta de iluminación derivada de errores humanos en las intervenciones, motivo que inquieta a las comunidades ya que independientemente de la equivocación, los sitios afectados duran meses sin servicio y los residentes aseguran que llaman a la entidad encargada de la intervención para la solución del inconveniente, pero no es posible que reparen el daño oportunamente.

Finalmente, cabe destacar el aumento de la inseguridad en aquellos sitios donde el servicio de iluminación es escaso, al igual que la posibilidad del robo de cables, ya que al ser dejados a disposición de todas las personas, se convierten en presa fácil para los delincuentes.