La creadora del producto es la empresa sueca Pause Ljud & Bild y su precio es cercano a los 23.000 euros. La publicidad indica que a cambio de este dinero se descansará eternamente con la música predilecta.


El ataúd en cuestión cuenta con un par de altavoces de dos vías, parlantes de agudos, un amplificador 2.1 a medida y un subwoofer de 8 pulgadas para que los bajos suenen como corresponde.

Por si fuera poco, el sarcófago se vende con una lápida especial que contiene un procesador Intel de 2.5 GHz y cumple la función de servidor de música para que los familiares del muerto puedan cargarle, vía tecnología 4G, nuevas canciones, listas personalizadas o el último disco editado post mortem y que nunca se ha llegado a escuchar.

Por otra parte, en la sede de la Compañía, se puede testear el producto de manera gratuita. Sólo hay que tener cuidado de no quedarse dormido y que lo entierren a uno estando vivo.