A la llegada de Transmilenio al municipio de Soacha se suma la presencia de vendedores ambulantes que aprovechan el arribo de pasajeros en horas de la noche para comerciar diferentes productos que van desde discos hasta verduras y alimentos preparados en plena calle.


Llega la noche a Soacha y con ella miles de usuarios que terminan su recorrido en Transmilenio después de un día convulsionado que empieza en horas de la mañana con el caos vehicular y la congestión de personas que luchan por un cupo en los buses articulados. Pero además de la noche y los usuarios, a los alrededores de la estación Terreros llega también gran cantidad de vendedores ambulantes que han visto en esta zona la oportunidad perfecta para conseguir algo de dinero y así sobreponerse a las pocas oportunidades de trabajo.

Y es que ahora es común encontrarse en cada costado del puente peatonal Terreros con el aroma del chicharrón, el chorizo, el chunchullo y de una gran variedad de productos que caracterizan a la gastronomía colombiana, por lo que ya no es solamente en zonas como la calle 30 de San Mateo o la calle 13 de Soacha Centro donde se puede evidenciar la invasión al espacio público y de paso observar algunas situaciones que generan división en la comunidad, ya que si bien existen personas a las que no les incomoda la presencia de estas personas, hay otras que piden la presencia de las autoridades para evacuar a los comerciantes.

“Las ventas ambulantes me incomodan un poco, pero uno tiene que ser realista porque la gente tiene que trabajar y no estaría de acuerdo que la policía viniera y los desalojara porque esto es una medida represiva que tiene solución de otra forma, una reubicación estaría mucho mejor antes de lanzar la gente a que pase necesidades en la calle”, señaló Alfredo Navarro, habitante de la comuna cinco.

“Considero que es un problema en el que se tiene que tomar medidas drásticas, como por ejemplo la reubicación de estas personas; yo sé que no se les puede quitar el derecho a trabajar, de hecho es preferible que lo hagan a que estén por ahí delinquiendo, pero lo que también está en juego es la imagen del municipio, que de por sí ya está bastante dañada, así que quienes deben ponerse al frente de esto son las autoridades”, manifestó Edgar Castrillón, residente de la comuna tres.

A decir verdad, este es un problema que lleva años de lucha y cada vez crece como una bola de nieve a la cual es muy difícil detener, porque además de la inoperancia de las autoridades, que en reiteradas ocasiones han propuesto la reubicación de los vendedores ambulantes en lugares como la plaza de mercado de Soacha, existe el inconformismo de los mismos dueños de los puestos cada vez que se les ofrece una alternativa distinta a seguir ocupando el espacio público.

Hay que decir que recientemente el Secretario de Gobierno del municipio mencionó que no se tiene el recurso necesario para solucionar el problema que representa la venta ambulante, por lo que es necesario articular estrategias junto a las demás secretarías que sí poseen el presupuesto y la manera de realizar un control que hasta ahora no se ha hecho, y que de seguir así la situación, será aún más difícil de efectuar.

“Esto es lo que uno tiene que hacer para ganarse la vida, personalmente pienso que si nos proponen una solución que nos convenga a todos, no habría problema en que se debatiera, y además usted sabe que en donde hay aglomeración de gente, pues va a existir la venta informal porque precisamente de eso vivimos muchas familias que no tenemos alguna otra fuente de ingresos”, finalizó Doris Hernández, vendedora del sector.