Con esta característica frase de novela se puede resumir la incertidumbre e intriga de los peatones de San Mateo que a diario se arriesgan a cruzar la Autopista Sur, los mismos que se preguntan por qué no se ha realizado la construcción del puente peatonal a la altura del Centro Comercial Unisur, pues el anterior puente se derrumbó con la promesa de levantar uno nuevo en corto tiempo.


Juan-Pablo-Piranquive-Soacha-

Juan-Pablo-Piranquive-Soacha-

El 10 de Marzo del año 2010, la Concesión Autopista Bogotá-Girardot, autorizada por la alcaldía municipal, demolió el puente peatonal de San Mateo ubicado frente a Unisur, luego de 20 años al servicio de los peatones de Soacha. La demolición se hizo con el pretexto de ejecutar algunas obras de Transmilenio por la autopista sur, como la construcción de unas losas de concreto y la terminación de la estación San Mateo. En aquel entonces, la Concesión anunció el levantamiento de un nuevo puente peatonal integrado con el sistema de transporte masivo Transmilenio que cumpliera con las especificaciones y normativas vigentes; no obstante, hoy no se tiene una información clara sobre la fecha de construcción de esta obra.

Según un informe realizado por la Cámara Colombiana de Infraestructura (C.C.I), tras su visita técnica a la doble calzada en Junio del año pasado, la construcción del puente de San Mateo estaba programada para Junio de 2012; sin embargo se aproxima el mes de agosto y no hay ni el mínimo rastro de dicho puente. En el informe publicado en la página web de la C.C.I, también se menciona que a la Concesión le falta la adquisición de algunos predios en este sector; se sabe que dentro de esos terrenos por adquirir está el del costado norte perteneciente a la familia Nemocón.

La ausencia de un puente peatonal se ha convertido en una pesadilla para quienes a diario tienen que cruzar la autopista de extremo a extremo, pues el tránsito en este punto es neurálgico y el semáforo da paso por más tiempo a los vehículos que al cruce peatonal, sin que las autoridades controlen esta situación, haciendo que las personas se atrasen en sus labores cotidianas.

“Es cierto que el tráfico por la autopista es constante, pero también es claro que necesitamos el paso por la falta del puente; es tan incómodo esperar y que todos empujen para poder cruzar. Cuando estamos de afán no hay otra que cruzar corriendo”, expresó Edward Olaya, peatón de la zona.

A la demora en la construcción del puente se suman otros factores que han incidido directamente en varios accidentes fatales: El constante flujo vehicular, la demora en el paso peatonal y la imprudencia de algunos transeúntes. Un ejemplo nefasto ocurrió en el mes de junio del año 2010, tres meses después de demoler el puente; una menor de 14 años sufrió graves lesiones al ser atropellada por un furgón cuando intentaba cruzar la autopista desde Unisur.
Igualmente en el mes de mayo de 2011, la Sra. Soledad Orjuela de 73 años de edad falleció tras ser arrollada por una volqueta en el momento en que cruzaba por el sitio para dirigirse a su residencia. En aquella ocasión, decenas de ciudadanos indignados organizaron una protesta bloqueando la autopista sur para exigir la construcción del puente peatonal; no obstante, fueron agredidos por la policía y atacados con gas lacrimógeno por reclamar algo justo e indispensable.

Posterior a este hecho, una delegación de la Concesión Bogotá-Girardot, junto con miembros de la personería y administración municipal, recorrieron el sector y los puntos de mayor riesgo. Así las cosas, se logró hacer una mejor demarcación y señalización de la zona, además de implementarse los llamados salvavías en horas pico. Sin embargo, el ciudadano del común piensa que la mejor y más efectiva solución para prevenir los accidentes, es la instalación de un nuevo puente peatonal.

“Yo creo que el puente es algo necesario, tanto para los peatones como para nosotros, porque muchas veces uno va de afán y depronto ellos también, y por cruzarse es que suceden tragedias; lo mejor es otro puente, porque así la gente cruza segura y sin preocupación”, sostuvo Ignacio Solórzano, conductor de transporte público.

“Es urgente que se vuelva a poner el puente, yo todos los días veo cantidad de gente que está a punto de ser atropellada, porque el semáforo no les da el paso y se cansan de esperar, entonces se mandan a la loca; además la policía está pendiente un ratico y ya por la tarde y la noche todos se pasan y nadie los controla. Hay personas que dicen que igual si lo colocan nadie se sube; pero la verdad es que cuando estaba el anterior puente todo mundo lo utilizaba y no había peligro de nada”, aseguró Patricia Villanueva, comerciante de la zona.

En un artículo publicado en la página web de la Concesión Bogotá-Girardot, se menciona el retraso de algunas construcciones, incluyendo la del puente de San Mateo, debido a las obras del colector de aguas y las redes de alcantarillado que adelanta la Empresa de Acueducto de Bogotá (E.A.A.B). Sin embargo hay que precisar que los trabajos en nada interfieren para la construcción del puente, lo que sí obstaculiza son las redes de alta tensión, un problema que Codensa no ha querido solucionar.

Pero casi dos años y medio después de que se demolió el puente de San Mateo, lo que muchos se preguntan es por qué la Concesión no tenía prevista su construcción inmediata. “Eso se llama falta de planeación e irresponsabilidad. Al fin y al cabo ellos no son los que ponen los muertos”, manifestó José Palacios, transeúnte de la zona.

Finalmente, Periodismo Público intentó consultar a las entidades responsables de esta situación, pero al tratar de averiguar al respecto en la oficina de la Concesión Autopista Bogotá Girardot en Soacha, simplemente se obtuvo la siguiente respuesta por parte de un empleado: “Aún no estamos autorizados para dar declaraciones sobre ese tema”.

Algo similar pasó en la Secretaría de Infraestructura de Soacha. La contestación fue qué los únicos que podían dar repuesta del tema, son ‘los de la Concesión’.