Fue en la decimotercera etapa del Tour de Francia del 2020. Se corrían 195 kilómetros entre Chatel-Guyony Puy Mary, que es como decir la distancia que hay entre Bogotá e Ibagué. Prueba dura, durísima, de 4.400 metros de desnivel y siete premios de montaña de diversas categorías. 4.400 metros de desnivel es como decir la mitad del monte Everest, la montaña más grande del planeta. Desde el principio se gestó una fuga que llegó a alcanzar diez minutos sobre el lote principal. Al principio solidaria, poco a poco la fuga fue desgranándose a sí misma hasta dejar un puñado de corredores listos a disputar el final.

Faltaban 17 kilómetros cuando a Powels, del Education First, se le fueron yendo las fuerzas del cuerpo y, desde atrás, lo alcanzó un alemán del Bora para ponerse en cabeza de carrera. El tiempo pasó y los kilómetros con él. A falta de trece kilómetros para la meta, y con una diferencia de 35 segundos, que le sacaba Schachmann hasta entonces, Daniel Felipe Martínez decidió partir a cazar al ciclista teutón. Si no era ahí, no sería nunca. Ese arrancón solo lo pudo sostener Kämna, otro alemán que también vestía los coloresdel Bora. Los otros cinco corredores se dieron por fundidos.

La diferencia de tiempo entre el líder y sus dos persecutores disminuía conforme caían también los metros sobre el asfalto. A 5 km. del final se había reducido a 21 segundos: la montaña erizaba su lomo de gato y Daniel Felipe ya tenía en la mira al alemán que remaba, como podía, contra la gravedad y el cansancio.

1.7 kilómetros: Daniel Felipe Martínez alcanza al líder de la etapa y examina el panorama. Hace cuentas y pierde por superioridad numérica frente a los dos ciclistas del Bora; sabe que ellos van a trabajar minuciosamente esos mil setecientos metros para medrarle las fuerzas y vencerlo. Sabe que los ataques son inminentes, siente el dolor en el pecho y las piernas le arden bajo el implacable sol francés del verano.

1.5 kilómetros para meta, ataque de Kämna, quien venía cómodo detrás suyo hace rato. Daniel le sale al paso de inmediato y lo neutraliza. El pavimento arde, el aire escasea, ramplas de más del 10%.

636 metros parala meta, segundo ataque de Kämna. Daniel no lo suelta, lo controla y sigue en la pelea.544 metros para meta: Daniel ataca, el alemán resiste el embate y sigue pegado a su rueda.

200 metros para la meta, ramplas del 14%: Con lo último que tiene, el alemándel Bora lanza su ulterior ataque. Gana unos metros, parece un golpe definitivo.
Entonces, desde atrás, como un meteoro rosa, el suachuno del Education First deja plantado al ciclista del Bora quien mueve la cabeza de un lado a otro aceptando su derrota.

Es cierto, es histórico: un suachuno inscribe su nombre entre los grandes en la carrera por etapas más importante del planeta.





II

Dos noches antes, el 09 de septiembre, el también suachuno Cristian Hurtado, fue asesinado por la policía en el marco de las protestas por el abuso policial que se desencadenaron en todo el país. El alcalde del pueblo dijo: “Respaldo a la Policía Nacional. Por unos pocos no podemos satanizar a quienes ponen el pecho para cuidar a nuestra sociedad, así como a los malos elementos que deshonran el uniforme hay que apartarlos de la institución”. Con sus palabras, el mandatario local refuerza la tesis de que detrás del actuar represivo y criminal hay “manzanas podridas” y no una visión institucional.

Esta perspectiva legitima con su apoyo a los victimarios y afrenta, con su silencio elocuente, a las víctimas. Mientras tanto, en el pueblo siguen amenazando y matando gente. Y a cientos de miles de chinos como Cristian Hurtado les dicen terroristas por protestar por sus derechos. Esa noche, en Colombia, mataron a diez personas por protestar. Ese es el proyecto del uribismo en este país: el desprecio de la vida de los demás.

La dictadura está a la vuelta de la esquina.