“Con una suntuosa fiesta, a la que acudieron varios centenares de invitados, se inauguró el 20 de julio, en las horas de la noche, el palacio de la Biblioteca Nacional”. Así registró la revista El Gráfico en su edición semanal del 23 de julio de 1938 la inauguración del nuevo edificio de la biblioteca, en una página que agrupaba varias fotografías de la fachada y los jardines exteriores del Parque de la Independencia.


En la actualidad el edificio de la biblioteca exige atención pronta. La magnitud de sus colecciones, que han alcanzado una cifra cercana a los dos millones y medio de volúmenes y no dejan espacio para almacenar muchos libros más, ha obligado a que funcionarios y colaboradores tomen medidas de último recurso con el fin de salvaguardar el patrimonio documental y bibliográfico de la nación. Además, la biblioteca ha crecido en funciones y enfrenta varias tareas de gran envergadura.
El plan de digitalización de las colecciones emprendido en 2009 es una de ellas. Con la intención de desarrollar actividades que permitan relacionar entre sí las colecciones, los servicios y los usuarios a todo lo largo del ciclo de creación, difusión, uso y conservación de datos, información y conocimientos, el trabajo de digitalizar el acervo custodiado por la biblioteca se ha adelantado con apoyo de cooperación internacional y con el impulso permanente del Ministerio de Cultura.

El área de conservación ha jugado un rol definitivo, al consolidar un equipo de profesionales y especialistas dedicados a preparar, intervenir y digitalizar los materiales que hoy están disponibles y en acceso libre, gratuito y abierto a través de la Biblioteca Digital.

Así mismo, la Biblioteca Nacional se encuentra a la cabeza de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, una iniciativa que parece encontrar sus antecedentes en las bibliotecas aldeanas, nacidas durante la Campaña de Cultura Aldeana emprendida durante la llamada República Liberal, en los años 30 del siglo pasado. Con un cubrimiento total de los municipios del país, la Red ha logrado conformar y coordinar un equipo de tutores y promotores cuya misión es apoyar la tarea de los bibliotecarios en las diferentes regiones colombianas.

Hoy, en la celebración de sus 75 años, el edificio que alberga la biblioteca se prepara para efectuar un inventario general de todas las colecciones que no tiene antecedentes en la historia de la biblioteca. Con un equipo de cerca de 150 personas dedicadas exclusivamente a la tarea durante ocho meses, la biblioteca mantendrá activos sus servicios de consulta en sala al tiempo que se cotejan, revisan, comparan y catalogan todos y cada uno de los materiales almacenados en los depósitos.
La tarea emprendida por Daniel Samper Ortega en 1931, cuando encontró miles de documentos sin clasificar, cartas y paquetes sin abrir y una lamentable situación general de la Biblioteca Nacional, continúa hoy su curso al interior de un edificio que fue declarado monumento nacional en 1976 y que guarda desde 1938 la memoria in extenso de Colombia.

En la página web del Ministerio de Cultura, puede encontrar un esbozo histórico que la entidad ha realizado como homenaje a la Biblioteca.