Debido al radical cambio de nomenclatura en toda la ciudad, las nuevas direcciones han causado confusión y traumatismo, especialmente para las empresas de mensajería, correspondencia y envíos. Un reciente reporte indica que el 35% de cartas y paquetes se devuelven.


El cambio de nomenclatura en Soacha comenzó el 25 de octubre de 2013 luego de un largo proceso que incluyó estudios y la presentación de un proyecto de acuerdo al Concejo municipal para que fuera aprobado.

En diciembre de 2012 fue aprobado el proyecto de acuerdo No. 35 por parte del Concejo Municipal, cuyo fin fue implementar un nuevo modelo de nomenclatura vial y domiciliaria en el municipio de Soacha. En ese entonces el concejal ponente, Dagoberto Durán, explicó que su contenido fue analizado, sensibilizado y socializado por la Comisión segunda, con el apoyo de la secretaría de planeación y de algunos funcionarios con experiencia en el tema.

Posteriormente, en junio de 2013, la alcaldía municipal adjudicó la licitación para materializar dicha nomenclatura, con un plazo de ejecución de 8 meses. La licitación pública No. 8 de 2013 fue adjudicada a la Unión Temporal ‘Nomenclatura Soacha’ por un valor de dos mil quinientos dieciséis millones, ochocientos cinco mil pesos ($2.516.805.000,00).

En octubre de 2013 comenzó la instalación de las primeras placas en el parque principal de Soacha a cargo de brigadistas identificados con chalecos de color naranja.

El jueves 8 de mayo de 2014, el secretario de Planeación del municipio, Orlando Ramírez, denunció el atraco a los contratistas encargados de instalar las nuevas placas. “Que las comunidades acepten la nueva dirección es un tema social que tenemos que trabajar, pero un segundo punto es el robo de las placas, tenemos vandalismo sobre algunos sectores, hay viviendas en donde se instalan las placas y de un momento a otro desaparecen, se las roban o algunos propietarios las quitan porque no están de acuerdo con el cambio”, expresó en ese entonces el funcionario.

Hoy, aún faltan algunas zonas por instalar las nuevas placas, especialmente la denominada nomenclatura vial, que es la ubicada en las esquinas de calles y carreras.

Para los residentes en la ciudad ha resultado confusa la implementación de la nueva nomenclatura, no por error o fallas del municipio o del contratista, sino por la costumbre que por años se consolidó con las viejas placas que en algunos barrios llevan 50 años o más.

“Era necesario el cambio porque eso le da orden a la ciudad. Incluso en Soacha existía la misma dirección en la comuna uno y en la tres, entonces pienso que es una bonita labor que se hizo desde la Alcaldía, lo que pasa es que la costumbre nos mata•, dijo Misael Perdomo, residente en Compartir.

Un reciente estudio de la firma Servinformación, especializada en mapeo y cartografía, al revisar la nueva nomenclatura de Soacha encontró que esta cambió entre un 80 y 85% debido a que la Administración municipal decidió reorganizar las direcciones para localizar los predios que no contaban con nomenclatura oficial.

Si bien es cierto muchos habitantes aún no asimilan las nuevas direcciones, era un proceso necesario para darle orden a la ciudad, teniendo en cuenta que en los últimos años la ciudad ha crecido por la construcción de nuevos proyectos de vivienda.

También es real que las empresas de correspondencia han enfrentado pérdidas por la alta devolución de envíos, pero con el paso del tiempo todo será mejor para una ciudad que estaba en mora de hacer un cambio radical en sus direcciones.