La mayor parte de los cafés que se sirven en Colombia no se preparan con el producto que el país exporta, pues las importaciones del grano superaron la cifra de un millón de sacos en el 2012, reportó el Dane.

“Colombia, que consume 1,3 millones de sacos al año, depende de las importaciones del grano de sus países vecinos, como Ecuador y Perú, para abastecerse. Estas se incrementaron al mismo ritmo que cayó la producción en los últimos años”, dice el informe ‘Coffee: World Markets and Trade’, publicado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda).

Ese ritmo de las importaciones, precisamente, ha sido acelerado: de 39.000 sacos en el 2003, frente a una producción de 11,5 millones de sacos, es decir, el 0,35 por ciento de la producción, mientras que para el 2012 representaron el 15 por ciento de la cosecha cafetera del país.

Ahora, estas compras las hacen las industrias de cafés solubles (de preparación instantánea), que además demandan los subproductos de la trilla local y los cafés que no son exportables por ser de calidad inferior a la establecida para satisfacer las exigencias del mercado externo.

Actualmente los países productores compran a otros similares unos 13 millones de sacos: Filipinas, Indonesia, México, Costa Rica, Colombia y Ecuador son los grandes importadores. A comienzos de esta década, tales compras apenas superaban los dos millones de sacos.

“Este no es un fenómeno extraordinario, pues han venido incrementándose por varios factores que se han dado de manera casi simultánea”, dijo Luis Genaro Muñoz, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros.

El primero –explicó el directivo– tiene que ver con la merma de los inventarios locales, mientras que el segundo, con el mejoramiento de la calidad en las fincas, lo que significó cada vez más volumen producido que, en vez de destinarse al consumo interno, era exportado.

Un tercer factor, concluyó el gerente de la Federación, ha sido el cambio tecnológico, pues las eficiencias en los procesos de trilla en el país ha incrementado la producción de más café excelso en detrimento de los subproductos.

La Federación Nacional de Cafeteros informó que el precio de compra del café cerró el pasado viernes (abre el mercado de este lunes) en 501.175 pesos por carga de 125 kilos (dos bultos). La cifra está en el umbral de los 500.000 pesos, justo lo que motivó las protestas de los cafeteros, que concluyeron con la puesta en marcha del programa de Protección del Ingreso Cafetero (PIC).

Este subsidio, que comenzó a pagarse desde el viernes pasado, reconoce 145.000 pesos por carga de café a los productores. Así, recibiendo el subsidio, al productor le llegan 645.000 pesos por carga, casi que ‘a ras’ con los costos de producción de la caficultura colombiana.

El subsidio se pagará a través de la cédula o tarjeta cafetera, transferencia bancaria, cheque de gerencia o con pago directo; previamente, deberá realizarse el trámite de las facturas en las cooperativas, los comités o en Almacafé.

Fuente: Portafolio, Juan Carlos Domínguez