Subirse a un bus que diga Av. 68 y dejar botados a los pasajeros en Unisur o Venecia, ha sido uno de los dolores de cabeza para los usuarios, pero más grave aún, que las autoridades lo permitan.

Las quejas de los usuarios del transporte son constantes y aunque las autoridades lo saben, no hacen nada. “A la Policía y a la Secretaría de Movilidad no les importa porque no es el bolsillo de ellos, a quienes perjudican es a la clase pobre que debemos subirnos a un colectivo de estos”, indicó Emiliano Suescún, residente en Santa Ana.

Ante los ojos de todos, algunos transportadores cometen esta irregularidad porque a pesar de portar una tabla con la ruta (generalmente avenida 68), hay un ayudante que anuncia el lugar hasta donde van.

Los transportadores que vienen del sur de Soacha y aquellos que se acostumbraron a fraccionar las rutas, por lo general van hasta Venecia, así la tabla indique avenida 68 y calle 80. Pero también sucede con algunos colectivos que bajan de Ciudadela Sucre, aunque en este caso dejan a los pasajeros en Unisur.

Precisamente la queja más reciente remitida a este medio fue de un pasajero que se subió en Ciudadela Sucre, en un colectivo que en la tabla decía avenida 68, Venecia. “Estaba trabajando en Ciudadela Sucre y necesitaba transporte para regresar a Bogotá, entonces tomé un bus que en su aviso claramente decía avenida 68 – Venecia. Sin embargo, el señor no nos quiso llevar sino hasta Unisur, afectándonos a los pasajeros que veníamos en el bus, incluso a dos personas con discapacidad auditiva”, indicó Julián Romero.

Pero este es sólo un ejemplo de los muchos casos que se presentan con los transportadores de Soacha, los mismos que conoce la Policía y los funcionarios de la Secretaría de Movilidad, pero que hacen oídos sordos y no controlan, perjudicando el bolsillo de los usuarios.

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