La minería exagerada, junto con las obras de construcción que día a día acaban con el cerro y el patrimonio arqueológico de San Mateo, son factores que lentamente arruinan la salud de quienes residen en sus alrededores, sin que nadie haga algo para impedirlo.


Desde una simple gripa hasta enfermedades respiratorias, son problemas que se están volviendo frecuentes en la cotidianidad de las personas que viven en los alrededores de los cerros de San Mateo. Los habitantes aseguran que cada vez los problemas de salud se agudizan de una forma que jamás hubieran pensado, a tal punto que algunas personas consultadas quieren vender sus predios e irse del barrio a pesar de llevar varios años viviendo en él.

“Mi situación económica no es la mejor, pero apenas se me presente la oportunidad yo quiero irme de aquí porque el ruido de las máquinas y el polvo están afectando mi salud de una manera muy grave. Hasta yo que soy mujer adulta estoy enferma de los pulmones, pero es de todo ese tierrero que estamos tragando, así que una cosa es el ambiente sano y puro, pero otra es la contaminación que se genera por la explotación minera que está destruyendo todo por aquí”, Señaló de manera vehemente la señora Gloria Arbeláez.

“El medio bosquecito que tenemos nos lo están quitando para hacer construcciones, ¿Usted se imagina el daño que nos están haciendo a los que vivimos en estas casas? Es tremendo porque allá ya tienen su letrero de que es propiedad privada y no hay quien pueda controlar a las personas que sin piedad acaban con la montaña. Por lo menos antes el terreno era lleno de árboles y todo era bonito, pero a medida que se ha ido sacando piedra y arena, esto se ha vuelto una porquería”, dijo Imelda Pérez, habitante de El Bosque.

Pero si los adultos se enferman, los niños en mayor medida son los que deben pagar las consecuencias de la minería irresponsable que se ejerce en el cerro, ya los padres de familia no saben qué hacer para impedir que estas actividades se ejecuten tan cerca de sus hogares, quitándoles la posibilidad de ver crecer a sus hijos de una manera sana. Además no existe un plan por parte de alguna entidad que ayude a aplacar o a tener certeza sobre las dimensiones reales de los efectos que produce la explotación minera en los cerros de San Mateo.

Adicionalmente, el daño no solamente se ve reflejado en la salud de las personas, sino también en la vida útil de los electrodomésticos, todo por cuenta del polvo que se acumula en el interior de las casas. A varios vecinos de El bosque ya se les haya dañado por lo menos una vez algún aparato electrónico, teniendo que reponerlo nuevamente con un dinero que bien pudo haber servido para subsanar alguna otra necesidad.

“Cualquiera pensará que son bobadas esto de los electrodomésticos, pero la verdad es que a pesar de que limpiemos y limpiemos, ya se nos han dañado algunas cosas como por ejemplo el computador en mi caso. Lo único que queremos es que se piense en nosotros como habitantes y como comunidad, antes de dejar que los cerros se acaben”, concluyó la señora Gloria.