Los alcaldes y sus administraciones han abusado del mandato constitucional que le entregó el pueblo en las urnas, dando paso a los intereses personales o de los amigos que financiaron sus campañas, constructores que avasallaron nuestra tierra fértil y fecunda.


Hoy lo que tenemos sembrado es una serie de conjuntos que son unas islas flotantes dentro de nuestros municipios con todas la comodidades del siglo XXI, ¿ y los demás? . Los municipios de nuestra sabana se convirtieron en ollas a presión atomizadas, listas a estallar.

Es el caso del municipio de Cajicá, donde la Alcaldes-ingeniera Fabiola Jácome-permitió la construcción masiva y sin control de conjuntos y torres de apartamentos, sin tener en cuenta que en las entrañas de nuestra tierra está uno de los problemas más grandes que tienen nuestros municipios: el obsoleto y deteriorado alcantarillado, obra fecunda de nuestros líderes comunales.

Vamos a poner un solo ejemplo. En el barrio Capellanía, ubicado al norte del municipio de Cajicá, sobre la vía que conduce a Zipaquira, con una calle de ingreso angosta, construyen dos proyectos. Uno liderado por INSVIVIENDA, torre de apartamentos de 54 metros, con un total de 300 soluciones y el otro por la caja de compensación COLSUBSIDIO para sus afiliados, un total de 882 casas. Si sumamos los dos proyectos nos da 1.182 soluciones, si cada solución es ocupada por una familia básica: papá, mamá y dos hijos, tendremos allí y solo allí 4.728 habitantes nuevos, ubicados en el mismo sector, separados por dos cuadras. Aquí se configura la olla a presión. Un problema social creado por la administración. Nos hacemos las siguientes preguntas. ¿Por qué no se tuvo en cuenta el concepto emitido por el CONSEJO TERRITORIAL para semejante expansión? ¿Dónde están los cupos para los cerca de 1.500 niños en edad escolar que lleguen?. ¿La capacidad instalada del acueducto y alcantarillado será suficiente? ¿Tendremos otro punto de descargue de aguas servidas al río Bogotá? ¿La CAR dio algún concepto finalmente?. Pareciera que si se le consulta al pueblo, es señal de debilidad del mandatario. Por el contrario, cuando se consulta a la comunidad, se engrandece y hay equidad en las decisiones.

Hoy más que nunca pensemos si es que queremos ser una localidad más de Bogotá o un municipio fuerte, presto a proponerle a la ciudad capital una alianza de desarrollo sostenible, que respete el Medio Ambiente y las tierras cultivables de nuestra sabana. Los niños y las niñas de esta tierra son consientes que los conflictos en el futuro serán por agua y comida, démosles la oportunidad de vivir en un mejor planeta. MENOS CASAS, MAS VERDE.

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