Sus habitantes plantean realizar un cabildo abierto para el próximo 28 de octubre y proponen correr el peaje con el fin de evitar perjuicios a su economía.


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El peaje que fue instalado hace aproximadamente 15 años en esta vereda del corregimiento dos, ha traído varios inconvenientes para las personas que residen en este sector de Soacha, pues aseguran que se sienten aisladas del resto del municipio de Soacha, y que durante este tiempo han tenido que afrontar consecuencias negativas para su economía y desarrollo.

Parte de los inconvenientes que viven hoy los residentes de El Charquito, se reflejan en el costo que deben pagar para poder entrar o salir de su vereda, pues de nada sirve que muchos de los habitantes del lugar tengan carro, debido a que se ven obligados a cancelar una tarifa cada vez que cruzan por este peaje.

Sumado a lo anterior, al ser esta una zona de vocación agrícola y con importantes sitios turísticos, la comunidad manifiesta que por culpa de la existencia del peaje, la agricultura se está viendo afectada, pues para que los campesinos puedan sacar sus productos, necesariamente deben pagar el costo del peaje. Igualmente, el turismo en la zona se ha visto afectado, más por aquellas personas que viven en el perímetro urbano de Soacha, y necesariamente deben pagar el tiquete del peaje para poder visitar las Ruinas del Tusso o el Salto del Tequendama.

“Hace 15 años nos instalaron un peaje cerca a la vereda El Charquito, que está ubicado nada más a 500 – 600 metros de distancia. Esto ha sido muy perjudicial para nosotros porque nos está afectando totalmente el turismo, el comercio, e incluso el hecho de tener carro propio, dado que estamos pagando $500 para poder entrar o salir de acá. Las personas que no cuentan con exentos a través de la Gobernación de Cundinamarca, deben de disponer en promedio de unos $16.000 para pagar el peaje, teniendo en cuenta que muchos entran y salen varias veces al día. La operación del peaje está a cargo de una firma llamada Concai, a través de la Concesión del Tequendama, que depende de la Gobernación de Cundinamarca.
Hemos hecho algunas gestiones y contactos ante la Secretaría de Tránsito y Transporte del departamento, e incluso ante el mismo municipio de Soacha, sin embargo hasta el momento no ha sido posible encontrar alternativas para evitar que nos sigan cobrando”, explicó Libia Hurtado, Presidenta de la JAC de El Charquito.

Cabe recordar que los ‘exentos’, son condiciones especiales dadas a los habitantes de El Charquito para que tengan una tarifa preferencial a la hora de movilizarse por el mencionado peaje, que consiste en un cobro de $500. No obstante, como lo manifestaron los vecinos, el pago de este rubro va en detrimento de las posibilidades económicas de la comunidad:

“Cuando instalaron el peaje se hizo un convenio que contemplaba no cobrar ningún costo a los habitantes de El Charquito, Alto de la Cruz y San Francisco. Se suponía que nosotros no teníamos por qué pagar un solo peso, pero vemos que ahora eso cambió completamente. Por ese motivo, queremos solicitar a los encargados de operar y administrar este peaje, que no nos cobren a los habitantes del corregimiento para poder pasar por ahí, pues nosotros no tenemos inconveniente con esto, siempre y cuando no nos genere ningún cobro a quienes vivimos aquí, pues en la actualidad estamos pagando $500 pesos por cada paso por el peaje”, agregó Guillermo Rojas, habitante de El Charquito.

“El tema del peaje se ha tratado en diferentes oportunidades y realmente no se le ha dado la importancia del caso. El hecho de que esto esté ahí nos ha rezagado del municipio, pues si necesitamos que alguien de la Administración venga hasta el corregimiento, va ser muy difícil porque se debe cruzar el peaje. Hay unos exentos que en realidad no lo son, pues debemos pagar $500 por cada cruce, y si hay gente que está pasando por ahí varias veces, se genera un costo bastante alto. Aparte de eso, el transporte es pésimo y los costos de producción se suben. En realidad es algo que está perjudicando enormemente a toda la comunidad”, manifestó Yuly Vargas, Presidenta de la JAL del corregimiento dos.

Cabildo abierto que propone soluciones

Sabiendo que difícilmente se podrá retirar el peaje de la zona, los habitantes del corregimiento dos plantean la idea de realizar un cabildo abierto para el próximo 28 de octubre, en el cual puedan tener un diálogo directo con las autoridades y los operadores del peaje, a fin de proponer que este sea corrido unos metros, con el objetivo de que salga del perímetro del corregimiento dos y de esta manera se suprima el costo que actualmente se está pagando:

“Hemos planteado junto con la JAC y la JAL, la realización de un cabildo abierto, cuyo tema sea únicamente el peaje, esto por el perjuicio que nos ha causado en el turismo, la economía y el desarrollo de la comunidad. Debemos sentarnos en una mesa de trabajo, tanto la comunidad como las autoridades, para dialogar sobre este aspecto y encontrar soluciones”, expresó la Presidenta de El Charquito.

“Sabemos que el peaje no se puede quitar, pero pedimos que por lo menos se corra un poco más abajo, donde no perjudique a la comunidad como lo está haciendo en este momento, esta será una propuesta para el cabildo abierto de octubre próximo”, señaló la Presidenta de la JAL del corregimiento dos.

“El peaje es un tema que nos ha perjudicado mucho, porque la mayoría de nosotros, más en la vereda San Francisco, producimos bastantes productos agrícolas, pero resulta que no tenemos derecho a la calcomanía (exento), debido a que son muy pocas las que nos dan. Lo que siempre hemos pedido es que nos corran el peaje, porque está metido en nuestro territorio, entonces la idea es que lo pongan bien abajo en el límite con Granada y San Antonio del Tequendama”, concluyó Alfonso López, habitante de El Charquito.