Una iglesia que no cuenta con cerramiento y un potrero sin cerca son el resguardo de delincuentes que en las noches consumen sustancias alucinógenas y atracan a cuanto habitante cruza por allí para llegar a su hogar.


Varios residentes de El Trébol están atemorizados por cuenta de unos pocos personajes que se ubican en la entrada del barrio para consumir droga y en ocasiones atracar a los peatones que en su mayoría llegan de sus lugares de trabajo y estudio. Es tal el temor que varias personas prefieren pagar diariamente $900 para que sea un vehículo particular el que los lleve sanos y salvos hasta sus viviendas.

“Mi hijo tiene que pagar todos los días para que lo traigan desde la Avenida Terreros porque es muy peligroso cuando se viene a pie, hace como dos meses lo atracaron y desde ese entonces prefiero que se venga en un carrito para que corra menos riesgo porque llega a las 11 de la noche de la universidad y esa zona es muy solitaria”, dijo Patricia González, residente de El Trébol.

“Mi esposo es el que viene por mí todas las noches cuando llego de trabajar, le digo que venga con un palo o algo para que no se exponga él tampoco porque se ha vuelto muy peligroso por aquí, si usted ve los árboles que se ubican pasando la diagonal 34, se da cuenta que es más fácil para los ladrones esconderse debido a que es oscuro y la policía patrulla pero no puede quedarse en un sólo sitio”, expresó Ximena Ramírez, habitante del sector.

De acuerdo con las personas consultadas, lo que se propone es la poda o mantenimiento de los árboles que se ubican a la entrada del barrio, para que su follaje no permita que los individuos que tiene malas intenciones se escondan allí de la policía ni asalten a los transeúntes del lugar, además solicitan la presencia de los uniformados de una forma constante dado el peligro que representa la zona.

“La iglesia se ha vuelto también el refugio de los ladrones porque no está encerrada, es más, cuando llueve, ellos pueden hacerse debajo de la estructura para que no se mojen y les quede más cómodo descampar allí mientras consumen su vicio, además como es un espacio abierto en donde hay una cancha de microfútbol, pues a ellos les queda también fácil esconder lo que llevan cuando los requisa la policía”, señaló Fabio Lara, peatón que transitaba por el lugar.

Al conocer la situación, este medio optó por consultar al Secretario de Gobierno Giovanni Ramírez, quien manifestó que ya se gestionó y aprobó la alarma comunitaria en este barrio por parte de la JAC de El Trébol, pero solamente faltan algunos detalles técnicos para su instalación, que servirá como apoyo al Plan Nacional de Vigilancia por cuadrantes que se ejecuta en la comuna tres.