En Soacha hay un colectivo audiovisual que es reconocido en Latinoamérica

Bagatela films es un colectivo audiovisual conformado por tres jóvenes estudiantes del municipio: Estefanía Velasco, Andrés Carreño y Sebastián Marulanda, quienes basaron su proyecto en el principio de la producción comunitaria. Para los productores, su base principal se soporta en un proceso de construcción de conocimiento a través de la participación y el aporte igualitario de todos los miembros.


El colectivo audiovisual conformado por estudiantes de la Universidad Minuto de Dios Centro Regional Soacha, nació en el año 2012 con el motivo de realizar producciones que contribuyeran a la preservación de la memoria histórica, al tiempo que colaborarían en la construcción de paz y desarrollo sostenible.

La diversidad de pensamiento que distingue a los miembros del colectivo es un aspecto que ha complementado los pilares en los que se basaron en un principio, combinando la pasión por temas sociales y políticos con un fuerte ligamiento e identificación con temas ancestrales y la agro descendencia. Desde estos puntos de vista, uno de los objetivos de los productores es mostrar respeto hacia la comunidad indígena y ofrecerles un lugar principal en el que su cultura es el principal protagonista en algunos trabajos audiovisuales en los que se aprovecha al máximo los conocimientos y la sabiduría que destaca a esta minoría poblacional.

“Nuestro primer documental se llamó “Siervo sin tierra”, es una producción que cuenta la historia de una gran persona que conocimos. Él era víctima de la violencia, desplazado de un municipio en Tolima llamado Icononzo. En nuestro trabajo retratamos lo difícil que fue para él entrar al proceso de restitución de tierras. A través de este proyecto pudimos enfocar nuestros fundamentos y nos percatamos de que la diversidad que destacaba en los miembros del grupo nos permitiría tratar temas ancestrales, priorizándolos desde un contexto político y social en el que se busca rescatar la identidad de las minorías”, dijo Andrés Carreño.

Precisamente, sin dejar de lado la relación con la tierra que tienen los productores, llevaron a cabo su segundo documental, ligado directamente al tema de la preservación natural y la información veraz frente a la situación que se vive en la Orinoquía.

“Un amigo estaba haciendo su trabajo de grado en la CUN, él tenía un guion muy interesante que se llamaba “Delirio del progreso”; con esta base realizamos un documental que básicamente detalla la afectación que hace Ecopetrol en la Orinoquía. Ahí pudimos priorizar el tema de la tierra, a través de la demostración de cómo fueron esos territorios antes y como se perciben ahora”, resaltó Carreño.

En seguimiento de los pilares que distinguían al colectivo audiovisual, llevaron a cabo una investigación que arrojó como resultado el documental que más reconocimiento les daría, “Tibanica, un legado que se resiste a desaparecer”, producción que se dio a conocer en diversos festivales audiovisuales en varios países de Latino América, obteniendo grandes reconocimientos.

““Tibanica” fue un documental que nos hizo replantearnos hasta personalmente, siento que este trabajo incluso nos ha cambiado la vida, todo esto gracias a los conocimientos y personas inigualables que conocimos en el proceso y que nos demostraron que te puedes levantar con una convicción y al final de tu jornada pudiste haber adquirido otra totalmente diferente y creo que más allá de los reconocimientos que obtuvimos a través de este documental, la enseñanza que nos dejó es lo más valioso que obtuvimos del mismo”, expresó el coproductor general.

En el documental los jóvenes productores empezaron a hablar de memoria histórica, la cual pudieron obtener solo a través del recurso humano, lo que les permitió mostrar la necesidad de recordar y reconocer el legado que las rocas ubicadas en aquella montaña representan para Soacha y el patrimonio cultural que se está perdiendo.

Gracias al trabajo de reconocimiento que destacó al documental realizado por los jóvenes universitarios y a la gestión de los mismos para llevarlo a diversos festivales de cine y cine comunitario, “Tibanica” adquirió varios reconocimientos que a su vez dieron a conocer en varios países la problemática que vive Soacha en cuanto a minería y preservación del patrimonio se refiere. A nivel nacional fueron merecedores del primer lugar en el festival de cine comunitario “Ojo al sancocho”, siendo este el más importante en todo el país.

Finalmente, para el año siguiente tienen pensado elaborar varias producciones, así mismo contemplan hacer una de estas en compañía de otro grupo de productores que también trabajan por el reconocimiento de Soacha. Uno de los proyectos que esperan desarrollar es la producción de un guion que Sebastián Marulanda, coproductor de Bagatela, está escribiendo en torno a los derechos de la mujer.

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