En critico estado se encuentra la salud de los residentes del barrio Valles de Santa Ana, ubicado en la Comuna uno, debido a las constantes inundaciones que se están presentando desde el inicio de la ola invernal. Así mismo, el abandono de las intervenciones en la red de alcantarillado y aguas residuales a cargo de la urbanizadora Vindico, perjudica a los habitantes.


Durante 18 meses ha sido el dolor de cabeza de los residentes de Valles de Santa Ana debido al abandono de las obras de alcantarillado y aguas residuales empezadas por Vindico, para proveer del servicio a la urbanización Torres de Santa Ana, construida por la misma y ubicada sobre la Carrera 10 A, y que desde hace un año aproximadamente presenta un estado total de abandono que se ha convertido en un problema de salubridad para los habitantes del sector.

Pablo Rivera, docente de una institución educativa ubicada sobre la Calle 6 A (vía afectada), describió la serie de inconvenientes que las consecuencias del abandono de la obra han traído a los estudiantes y a la misma institución.

“Durante estas épocas es cuando más ausentismo se presenta por parte de los estudiantes, pero la raíz del problema radica en las constantes inundaciones que imposibilitan el ingreso a la institución y los problemas de salud generados en los estudiantes por los fuertes olores de las aguas residuales. El nivel del agua alcanza a subir hasta los treinta centímetros, hecho que es preocupante, porque en una ocasión afectó las instalaciones de la institución y por ende a los mismos niños y jóvenes con los que trabajamos”, manifestó el docente.

Sumado a los complejos problemas de salud que intranquilizan a la comunidad, la afectación al comercio perjudica la economía de las familias residentes en la Calle 6 A, quienes han tenido que vender o dejar sus tiendas porque dejaron de ser productivas debido al problema de salubridad.

“Antes de que VINDICO empezara su intervención, la cual abandonaron hace mucho tiempo, nuestros establecimientos eran sostenibles y estaban bien ubicados, pues no sufríamos con esta clase de problemas, ahora la constante presencia de residuos y agua de alcantarilla hacen nuestro negocios insalubres y en la misma medida afecta inmensamente nuestros ingresos. Tenemos miedo de que llueva porque en tan solo 20 minutos se inunda la calle, con una hora el agua entra a las casas, negocios y puede que incluso al colegio de la cuadra”, puntualizó Esther Piñeros, comerciante en Valles de Santa Ana.

A finales de 2015, debido a la ruptura de un tubo, ocasionada según la comunidad por un funcionario de la empresa contratista, se vieron perjudicadas alrededor de 200 familias residentes en Valles de Santa Ana. Los perjudicados aseguran que para entonces les prometieron la pronta solución del problema, no obstante las obras siguieron abandonadas.

“Ya hemos hecho todo lo posible, incontables veces me he acercado a las instalaciones de la empresa y el ingeniero siempre manda a decir que no puede atenderme. Siempre que tratamos de gestionar la única repuestas que nos dan es que debemos tener paciencia, pero ya son 18 meses y seguimos con la misma situación”, dijo Arcesio Torres, presidente de la Junta de Acción Comunal de Valles de Santa Ana.

Para concluir, la comunidad asegura que con la llegada de las lluvias el problema no para de crecer y cada vez el sedimento complica en mayor medida el flujo del agua, por lo que se inunda la vía con más facilidad, al tiempo que aumentan los residentes enfermos y la entrada de las aguas residuales y de alcantarilla a las viviendas y establecimientos.