Desde el 2018, Enel-Emgesa en articulación con la Fundación Humedales y dentro del programa de educación ambiental en zonas de influencia del río Bogotá, se ha enfocado en socializar temas como la biodiversidad, seguridad alimentaria, cambio climático y manejo de residuos sólidos. Tres veredas ubicadas en  San Antonio de Tequendama, Sibaté y Soacha (El Charquito) que trabajan en común acuerdo con las Juntas de Acción Comunal e instituciones educativas, se han visto beneficiadas.  

El programa hace presencia desde octubre del año pasado en la vereda El Charquito donde se ha trabajado en proyectos ambientales escolares con instituciones educativas como Eugenio Díaz Castro en sus sedes primaria, bachillerato y Alto de la Cruz; para 2019 se logró en este escenario de Soacha el centro de acopio con el fin de fortalecer proyectos en salidas de campo, pajareo, reconocimiento de especies, fauna y flora colombiana, recursos hídricos, recursos del suelo y aire, hongos e insectos.

El reconocimiento de un ambiente hace que las personas cuiden de manera consciente el ecosistema; en El Charquito, por ser una zona de influencia, anteriormente se hacía este tipo de actividades. “La idea es que la gente identifique las especies que la rodean, es así como se crea el sentido de pertenencia y se empieza a cuidar el agua, las semillas, en sí todo el ecosistema», manifestó Jeny Fuentes, educadora ambiental.

Un punto importante para cuidar el ambiente hace referencia al manejo de residuos sólidos, en el que se conforma un centro de acopio  donde conjuntamente con la comunidad se separan los residuos, se clasifican y luego se hace una venta del material, y lo que se recibe en términos económicos  aporta a la misma colectividad.

En términos de biodiversidad este año el tema fue las aves, pues en El Charquito hay un humedal semiartificial alimentado por la quebrada El Rodeo; allí con la Escuela de Pensamiento  Ambiental y de Paz, que es el grupo clave de la vereda y el grupo infantil Observadores de Aves, se hace un inventario de todas las especies aéreas que hay, llevan aproximadamente 78 identificadas. La idea principal del proyecto es que la gente conozca sus ecosistemas y finalmente se realice una guía ilustrada, hecha por los participantes.

Por último, en la temática de seguridad alimentaria, «tenemos huertas caseras donde la gente tenga hortalizas y frutales, y puedan consumir sus propios  alimentos. En este sentido Enel-Emgesa aporta la teoría, la práctica y la materia. Así se espera para los próximos años seguir fortaleciendo la práctica reflexiva en  contribuciones al medio ambiente como se hizo en El Charquito y en las veredas de San Antonio de Tequendama y Sibaté con los más pequeños, quienes son el futuro de nuestros paisajes”, concluyó la educadora.