Un tal Alonso Quijano es el cuarto largometraje de la directora colombiana Libia Stella Gómez, un proyecto que nació de las aulas y pertenece a ellas, pues hace parte de la iniciativa de la Universidad Nacional de llevar el entorno profesional del quehacer cinematográfico a las clases, bajo su apoyo y financiación. Los estudiantes, por tanto, sirvieron de equipo de  producción.

La historia de Un tal Alonso Quijano sigue a cuatro personajes que tienen en común el hecho de esconderse detrás de otro personaje, bien sea por necesidad, por temor al rechazo o por escudo para afrontar una cruel realidad. Todos ellos confluyen en el personaje principal, un profesor de literatura experto en el Quijote de la Mancha que va perdiendo la cordura ante el asombro de sus estudiantes y de su escudero, un trabajador en el área de veterinaria que antes era bibliotecario.

Recurrir a un clásico casi que intocable para llevarlo a un entorno moderno, enclavado en lo citadino y las problemáticas del país, suena bien ambicioso y, en efecto, en muchos aspectos lo es, pero logran que funcionen en otros tantos.  La de mezcla de historias le da una buena dinámica y dosifica la motivación central que no es otra que la descubrir por qué Alonso Quijano opta por vivir en la fantasía de Don Quijote. El espectador puede encontrar que  en 1989 el avión de  Avianca que cayó en territorio soachuno será uno de los motivos importantes para resolver la trama de la película.

La música punk se termina amalgamando como un símbolo urbano apenas lógico, del carácter urbano de la historia y como instrumento para darle un cierto tono de denuncia o reflexión sobre las realidades del país. Aunque servida la reflexión social pretendida, Un tal Alonso Quijano funciona mejor como metáfora a la naturaleza humana de vivir con caretas (cualquiera que sea la razón) y al rol del maestro, donde hay cierto tono nostálgico. El profesor es interpretado por el entregado dramaturgo Manuel José Sierra, que infortunadamente falleció faltando muy poco para terminar el rodaje que inició en 2017 y fue por etapas, no solo por el presupuesto, sino por el uso de los equipos de la escuela de cine de la universidad, de tal manera que no perturbara los proyectos de los demás estudiantes.

Disfrute la película a través del canal Youtube de la Universidad Nacional de Colombia.