Tal y como lo había advertido la comunidad, la falta de mantenimiento de los sumideros, evidenciada en la colmatación total de la gran mayoría de estos, pasó factura a los habitantes de Compartir que residen sobre la Calle 28, quienes se inundaron durante las fuertes lluvias del fin de semana anterior.


Pese a la insistencia de la Junta de Acción Comunal del barrio y de las constantes quejas de la comunidad, lo que desde hace meses se estaba tratando de evitar se volvió realidad para varias familias residentes en el barrio central de la Comuna uno. Durante los aguaceros del fin de semana los habitantes de la Calle 28 recibieron las aguas de todo el barrio y se vieron afectados con pérdidas materiales y afectación de las viviendas.

En la comunidad del barrio está plasmada la situación presentada hace cuatro años aproximadamente cuando el polideportivo La Arenosa se vio afectado con un fuerte aguacero que causó la caída del muro que separa al centro deportivo con la calle 26 sur y el espacio público del sector. Ahora los habitantes del barrio aseguran que las aguas que salen del polideportivo y bajan por la 26 sur, terminan rebosando las cajas de aguas lluvias que terminan en la calle 28, las cuales son insuficientes para soportar dicha cantidad de agua.

“El invierno no ha iniciado totalmente y ya han habido varios inconvenientes con la calle 28, uno donde el agua alcanzó niveles por encima de los 30 centímetros y lógicamente se filtró en las viviendas, perjudicando a las familias residentes. Un pequeño jardín, ubicado sobre la misma, debió tumbar dos pedazos de muro para dar salida a las aguas por la parte de atrás, arriesgando la seguridad de las instalaciones y de los mismos pequeños”, detalló Heriberto Ramírez, presidente de la Junta d Acción Comunal de Compartir.

La comunidad manifiesta que su mayor preocupación es que todavía no ha venido lo más fuerte de la ola invernal, y en ese sentido temen verse más perjudicados:

“Con aguaceros de tan solo una o dos horas nos inundamos, por eso estamos demasiado preocupados por las posibles consecuencias de una tempestad de toda una noche, posiblemente podríamos perderlo todo aquellas familias que vivimos en primeros pisos, para evitar esto sabemos que se hace necesario hacer un mantenimiento eficaz de los sumideros de todo el barrio para que las aguas de todas las casas no terminen en nuestros hogares”, manifestó Blanca Téllez, habitante perjudicada.

De acuerdo con el inventario de mantenimiento realizado por la JAC de Compartir, solo en la calle 26 sur, desde Cristales hasta la llamada “Y”, cuenta con un promedio de 52 sumideros, de los cuales el 80% por ciento está colmatado a tal punto que no se alcanzan a distinguir del pavimento. Por la Calle 18 (entrada de Compartir) hay 18 sumideros en las mismas condiciones. La situación se repite en la Carrera 14; desde el paradero de Compartir hasta la entrada de Nuevo Compartir hay 32 sumideros de los cuales el 85% por ciento están totalmente taponados.

El llamado y las acciones desde la Junta de Compartir ha sido constante en la administración municipal, si bien se ha hecho algún trabajo de limpieza en uno sumideros, la comunidad y los lideres aseguran que no alcanza a cubrir el principio de la necesidad requerida por la comunidad para evitar las que se han previsto como posibles tragedias.