Los malos olores y las inundaciones en época de invierno a los costados de la vía principal del barrio Compartir, en la Comuna uno de Soacha, son las mayores inconformidades que manifiesta la comunidad, ocasionados por la falta de mantenimiento a los sumideros que recogen las aguas lluvias y residuales que, de acuerdo con los residentes, ha perdurado durante años.


Los más afectados son los dueños de los negocios de alimentos, quienes aseguran que los olores que emanan los sumideros están afectando preocupantemente sus ingresos, ya que el entorno en el que laboran se vuelve antihigiénico y ahora que el verano es intenso, el calor intensifica el problema de tal forma que incluso para los tenderos, estar en sus establecimientos se vuelve algo difícil de soportar.

“Ahora que está haciendo muchísimo más calor el olor se ha intensificado demasiado, porque estamos hablando de agua que ha estado reposada en el mismo sitio durante meses. En vista de la situación, con varias personas nos hemos dirigido a la Junta de Acción Comunal y junto con ellos hemos radicado varios derechos de petición, firmados por decenas de vecinos y sin embargo la situación sigue empeorando”, destacó Alexis Díaz, comerciante del sector.

Precisamente, desde la Junta de Acción Comunal en cabeza de Heriberto Ramírez, ha sido vehemente el llamado a la administración municipal y la Dirección de Servicios Públicos, donde según el presidente, se han obtenido respuestas que no satisfacen las peticiones y requerimientos de la comunidad, pues la situación sigue perjudicando al barrio.

“Los sumideros que están a lo largo de toda la vía principal e incluso, la gran mayoría del barrio, nunca han tenido un mantenimiento como debe ser, mientras algunos emanan olores putrefactos, otros por el contrario están totalmente obstruidos, a tal nivel que difícilmente se pueden identificar; la condición en la que se encuentran ha sido la causante de varias afectaciones en la malla vial, puesto que donde se supone que el sumidero debería cumplir su labor, se hacen charcos que parecen piscinas y perduran días e incluso semanas”, describió el líder comunal.

Los malos olores y los grandes charcos que afectan el estado de la vía solo son el inicio de un problema que ya fue denunciado a la oficina de Salud Pública, porque conjuntamente la comunidad argumenta constantemente que el estado de los sumideros también es foco de plagas, provocando la expansión de roedores, zancudos y mosquitos, además de ser los causantes del detrimento de la salud en algunos residentes.

“Ya no podemos vender con seguridad en nuestros negocios, para nosotros resulta muy difícil sabiendo que lo que respiramos son millones de bacterias; con el solo hecho de estar presentes durante la jornada hay momentos en los que el olor es tan intenso que incluso llegamos a sentir náuseas y en la noche los mosquitos se convierten en otra razón para nuestras perdidas”, expresó Díaz.

Pese al estado de los sumideros, el presidente de la JAC de Compartir reconoce que mucho o poco la gestión e insistencia que se ha mantenido dentro de la junta ha servido para lograr algunas intervenciones en los sistemas de alcantarillado por parte de la administración municipal, sin embargo reitera que no son lo suficientemente impactantes para ofrecer a la comunidad una solución que les permita continuar con sus jornadas normalmente.