Una fiesta sorpresa organizada por los estudiantes de la banda de Soacha, fue el escenario para festejar los sesenta años del director del emblemático colectivo musical del municipio. Gratitud y alegría, fueron las protagonistas del encuentro.


Sesenta años cumplió el maestro Guillermo Escobedo, clarinetista y director de la banda de Soacha desde 1991, fecha en la que fue creada. A través de una fiesta que causó gran sorpresa en el maestro, quien no se esperaba la celebración, sus estudiantes invitaron a la familia Escobedo, ex participantes de la banda, amigos del maestro y entre todos realizaron el homenaje a este hombre que ha entregado lo mejor de su carrera al municipio de Soacha.

Escobedo nació en Manizales, es Administrador de empresas de la Universidad Externado, pero la música es su vocación y pasión, la cual descubrió al lado de su padre, el maestro Jesús Escobedo y del profesor Arcadio Rodríguez de la Filarmónica de Bogotá. Cuenta con formación como director de Bandas en la Universidad Juan N. Corpas, estudios con el Programa Nacional de Bandas del Ministerio de Cultura y de dirección con los Maestros Eduardo Carrizosa, Néstor Calderón, Germán Gutiérrez, Mitsua Nomani, Gerald Brown y Fernando León, entre otros.

Sus estudiantes coinciden en exaltar su labor y también en admirar su constante lucha frente a la falta de apoyo con la que ha tenido que sobrellevar los últimos tiempos.

«Es ejemplo de perseverancia, constancia, cumplimiento, puntualidad, es un ejemplo de vida para todos nosotros. Las clases del maestro se resumen en la palabra disciplina, pues con ella se logran conseguir resultados, gracias a ella, la banda ha logrado ganar premios en los concursos en donde participa, ha sido ganadora en Anapoima y Villeta, San Pedro, Antioquia y muchos más», expresó Juan Gabriel Carillo, subdirector de la banda.

“Como director de la banda de Soacha desde su creación, ha llevado en alto el nombre del municipio en múltiples eventos y contextos a pesar de los problemas logísticos con los que siempre ha tenido que luchar. Ha educado a los músicos de la banda de tal manera que pueden proyectarse sin problemas hacia una carrera musical”, expresó Pablo Sanabria, quien por cuestión de horarios tuvo que abandonar su participación en la banda, pero se está formando como músico profesional, en parte, gracias a la formación impartida por el maestro Escobedo.

“Él es primero que todo una gran persona, íntegra y profesional; en su trabajo impecable y respetuoso en lo que hace. Lo que más admiro es la disciplina con que nos enseña, lo que nos hace tomar la música no sólo como una profesión sino con la pasión de una religión. Tanto así que la banda a pesar de los problemas que tiene de apoyo con la alcaldía, el maestro le pone tanto empeño que nos transmite su buena energía, haciéndonos no tocar un instrumento sino interpretarlo, sentirlo para hacer buena música”, expresó Iván Cantor, quien estudia ingeniería biomédica pero considera más importante su carrera musical. Iván contó la anécdota de su primera participación en un concurso de bandas, en donde sintetizó la dirección del maestro como un espacio de mutua conexión, gracias al dominio y carácter de Escobedo.

“El maestro Escobedo ha sido un papá para todo los jóvenes que están y han pasado por la banda, ha forjado el carácter, la disciplina, la hermandad y sobre todo el amor por la música. No olvidaré un día que nos fuimos para Anapoima en el 2012 y como raro la Dirección de Cultura no tenía plata para patrocinar el viaje de todos, llegó primero un grupo y el maestro se quedó en Soacha buscando plata donada y prestada para que toda su banda fuera. Esto sucede día a día en donde lucha con la burocracia municipal para buscar talleres, instrumentos, uniformes, conciertos y apoyos para mejorar a su familia, pues como nos ha dicho muchas veces, ‘ustedes son mi familia y yo siempre pienso en ustedes para mejorar’”, expresó Ximena Pérez, saxofonista de la banda municipal.

«El maestro se caracteriza por ser responsable y organizado, el éxito de él como maestró ha sido el amor a la música y el amor a enseñar, por eso ha formado excelentes músicos», expresó Yuly Ramos, otra integrante de la banda municipal.

«El maestro es la persona más exigente y dedicada que conozco, es eso lo que nos inculca a todos los que hemos sido sus estudiantes, todo aquel que ha estado bajo su batuta coincide en una enorme gratitud hacia su enseñanza, no solo musical sino como persona. Él es de carácter fuerte, pero sobre todo es una gran persona, un gran músico y excelente ser humano», concluyó Mateo Ruiz, otro de sus estudiantes.