Residentes del conjunto Maranatha II, ubicado sobre la vía Indumil, denunciaron con gran preocupación que la persona que alega ser el dueño del predio les está violentando todos sus derechos, al tiempo que no cesa de realizar construcciones y procedimientos ilegales sobre el predio que rodea las cinco torres construidas.


“Cuando en el año 2013 el señor Adelmo Montenegro llegó a nuestra comunidad nos engañó, ofreciéndonos una suma por nuestros derechos litigiosos sobre la propiedad; de esa suma solo nos dio un 10% de lo prometido, además todo el tiempo nos decía que mejoraría nuestro entorno, que construiría parqueaderos, zonas verdes, parques, que embellecería nuestro alrededor. Sin embargo hasta el momento lo único que ha hecho es aprovecharse de nuestra buena voluntad y ha convertido a Maranatha en un desastre.

Conjuntamente se ha encargado de violar todos nuestros derechos como residentes, puesto que ante cualquier objeción y queja nos amedranta amenazándonos con “matarnos”, lo digo con sus palabras textuales, puesto que este es el tipo de términos que usa al dirigirse a la comunidad”, relató uno de los tantos residentes inconformes y estremecidos que habitan las torres del predio, quien prefirió reservar su identidad para conservar su seguridad.

Según la comunidad, varios son los inconvenientes que han venido generando las acciones de Juan Adelmo Montenegro sobre el lote. Dicen los vecinos que en más de una ocasión ha puesto en riesgo la vida de quienes residen en el predio debido a las excavaciones y procedimientos mal realizados por la construcción ilegal sin permiso alguno.

Recientemente, como la comunidad lo advirtió, estaba realizando la apertura del que sería el canal con el que proveería de agua a las construcciones ilegales que se están efectuando sobre el terreno, trabajos que aparentemente son ilegales y que le apuntaban a hurtar el preciado líquido de las tuberías pagadas e instaladas por los residentes de Maranatha.

“En la noche del sábado los trabajadores atravesaron dos camiones para obstaculizar nuestra vista, y en la madrugada percibimos que unos hombres estaban haciendo trabajo sobre la zona en la que se ubica el tubo madre que nos surte de agua. A pesar de la obstaculización de la vista, pasadas las 5 de la madrugada varios residentes fuimos a revisar qué se había estado haciendo pero un muchacho nos prohibió el paso y nos amenazó con “echarnos los perros”. Sin embargo, unidos como comunidad, violentamos la puerta de la cerca que divide el predio y pasamos, al excavar sobre el pedazo que estuvieron manipulando, encontramos que efectivamente nos estaban robando el agua con una manguera de una pulgada que estaba conectada a nuestro tubo madre”, relató Wilson Ariza, residente de Maranatha.

Según relatan los habitantes del predio, posterior al procedimiento que ellos realizaron para normalizar el uso del agua, los trabajadores de Adelmo Montenegro obstaculizaron la salida por la parte posterior del predio, cerrando con seguro las puertas. Debido a este hecho, la comunidad optó por llamar a la policía, que asistió y exigió la apertura de las puertas; sin embargo, horas después volvieron a cerrarlas, prohibiéndoles el paso de forma abusiva a más de la mitad del lote, el cual está divido por una cerca levantada por el mismo señor en mención.

“Pasadas las 12:00 m. un vecino trató de cruzar la cerca para salir del predio, al encontrar imposible el paso optó por pasar por encima de la cerca. Al instante de haber ingresado para ir a la salida, fue abordado por Adelmo y otra persona, quienes lo agredieron sin mediar palabra y posteriormente le enviaron a dos perros de raza pitbull; uno de los canes lo mordió y posteriormente atacó a la mascota que lo acompañaba”, relató un residente espectador del problema.

Este hecho generó indignación inmediata por parte de los habitantes de Maranatha, quienes fueron a hablar con Adelmo Montenegro, hecho que terminó en una fuerte discusión entre ambas partes. Durante el desarrollo del conflicto algunos residentes hicieron el debido llamado a la policía, pero en esta ocasión no fue posible contar con su presencia a pesar de la gravedad de los hechos y de la insistencia por parte de los habitantes.

Terminada la discusión entre una parte de la comunidad y Montenegro, acordaron realizar las acciones necesarias para hacer valer sus derechos. Álvaro Gutiérrez, propietario de una de las residencias afectadas, detalló las acciones que la comunidad tomará en caso de que sigan dando continuidad a los actos abusivos:

“La comunidad entera está cansada de los actos de ese señor, por la tanto nos estamos organizando para impedirle la entrada de cualquier trabajador, maquina o camión que pretenda ingresar al lote, además realizaremos el cambio de guardas y si las cosas siguen como hasta ahora, nos veremos obligados a organizar un plantón y un cacerolazo sobre la vía Indumil para que al fin las autoridades y las instituciones nos escuchen y nos ayuden a encontrar una pronta solución a toda la problemática que ha generado este invasor”, aseguró un habitante en representación de todos los propietarios del conjunto.

Para finalizar, la comunidad argumenta que el inspector encargado del caso no ha realizado su trabajo de forma correspondiente, ya que ha permitido que el señor Adelmo realice procedimientos sobre el lote a pesar de estar en Statu Quo. A estas declaraciones, el Director de apoyo a la justicia, Elberto Ariza, respondió:

“Una vez que alguien fraudulenta el Statu Quo, la infracción trasciende al mismo inspector, remitiéndose directamente a Fiscalía y/o Procuraduría, puesto que se trata del quebrantamiento de un estatuto, por lo tanto en este momento la comunidad debe estar dirigiendo la respectiva queja a la Fiscalía y Procuraduría para que mediante su intervención realice las acciones correspondientes”, concluyó el director.