La línea de transmisión de energía Nueva Esperanza, proyecto de la EPM, propone la construcción de una subestación en Soacha con dos líneas de transmisión, una hacia Tenjo y otra hacia Ubalá. Frente al impacto que está generando el proyecto, mañana viernes 16 de agosto a las 2:00 p.m. en la Casa de la Cultura se realizará una reunión informativa dirigida por los ingenieros de la empresa.


El proyecto Nueva Esperanza hace parte del Sistema de Transmisión Nacional de Energía(STN). Su construcción fue adjudicada a EPM por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) del Ministerio de Minas y Energía, mediante la convocatoria pública UPME 01-2008, la propuesta tiene como objetivo aumentar la capacidad de transporte de energía y la confiabilidad del sistema eléctrico en el departamento de Cundinamarca.

La obra plantea la construcción de 380 torres de energía a través de las cuales se busca conectar las subestaciones Bacatá y Guavio, con la de Nueva Esperanza, lo que le garantizaría el suministro eléctrico para los próximos años a Bogotá, el área centro oriental del país y evitaría racionamientos.

Habitantes de municipios como Bojacá, Tenjo, Madrid, Facatativá, Funza, Mosquera, La Calera, Choachí y Soacha, se han mostrado preocupados por el impacto ambiental, económico y social que les acarrearía la ejecución de la obra. En el caso de Soacha se construiría una subestación en con dos líneas de transmisión, una de 500.000 voltios hacia Tenjo y otra de 230.000 voltios hacia Ubalá, en un terreno en donde hará necesario el rescate de hallazgos arqueológicos encontrados en el lugar donde quedaría la subestación, sin contar otros problemas que conllevan la compra de predios en el sector, tal como sucede en Bojacá, donde su alcaldesa, Ana García, sostiene que en esa región se afectarán unos cien predios en seis veredas. “Los propietarios del terreno donde se instalen las torres deben dejar un espacio de seguridad de 30 metros alrededor de la estructura. Estamos hablando de minifundios en los que los campesinos perderán una gran porción de terreno cultivable”, sostuvo García.

En Mosquera la alarma está en que la línea de energía afectaría zonas urbanas e industriales y corredores de protección como el del río Balsillas y Bogotá. “El trazado de la Nueva Esperanza, tal y como se contempla para Mosquera impediría la construcción de dos macroproyectos de vivienda de interés social y tres parques industriales”, advirtió Nicolás García, alcalde municipal. En La Calera y Choachí, otros municipios afectados, hay una gran preocupación por las zonas de protección de páramos y cerros que se verán perjudicados. “Hay alternativas de menor impacto socioeconómico y ambiental que a la EPM no le conviene presentar porque son más costosas”, sostuvo Herminia Cristancho de la Veeduría Ambiental de La Calera.

EPM informó que los estudios de impacto ambiental se radicaron en la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) desde enero de este año. Si bien, la empresa admitió que el proyecto sí genera efectos inevitables sobre reservas forestales, distritos de riego, humedales e incluso, conflictos por el uso del suelo, informó que ya diseñó los planes de manejo para mitigarlos. “Hay una propuesta de trazado que genera menos impactos que la otra, pero quien debe definir cuál es la más viable es la Anla”, sostuvo Luis Fernando Aristizábal, subgerente de transmisión de EPM.

Sobre las inquietudes de los habitantes de las zonas rurales, Aristizábal aclaró que el área que ocupe cada torre le será comprada al propietario según el avalúo comercial del predio, mientras que en aquellas por donde solo pase cableado los propietarios podrán continuar sus actividades de cultivo o de pastoreo de ganado. “Eso sí, no se permitirán cultivos de altura que interfieran con el cableado, construcciones o actividades industriales”, dijo Aristizábal.

Aunque la ejecución de la propuesta no ha iniciado porque aún no ha obtenido licencia ambiental, se espera que tras las solicitudes hechas por el municipio de Bojacá y por la Defensoría del Pueblo el próximo 30 de agosto y 5 de septiembre, la agencia convoque a audiencias públicas con todos los interesados en el proyecto.

Así, se buscará destrabar el avance de las obras y definir si le otorgan la licencia ambiental. En ese caso, EPM dijo que el proyecto estará listo en octubre del 2015, con un retraso de más de tres años.

Fuente: El tiempo.com