A pesar de la estigmatización con la que cuenta el municipio de Soacha, también se encuentran personas que se preocupan por las problemáticas sociales de su entorno. Tal es el caso de la Fundación Ozem, que rehabilita jóvenes de la ciudad que han caído en el flagelo de las drogas.


El pastor Javier Francisco Rodríguez, creador y director de la fundación para la rehabilitación de personas con problemas de drogadicción OZEM, alberga desde hace al menos un año y medio, a trece jóvenes que se encuentran en dicho proceso.

Los jóvenes de diferentes edades viven en una casa que su director tomó en arriendo cerca al parque central de Soacha, allí realizan actividades como el aseo y orden de la residencia, validación académica según el proceso educativo de cada individuo, cursos de mecánica de motos, culinaria y otras actividades que espontáneamente allegados a la fundación les brindan.

La fundación posee en sus instalaciones dos ordenadores dotados de internet y un televisor pantalla plana de 32” que también está conectado a la red. Estos elementos son utilizados de manera oportuna para la formación académica y rehabilitación de los jóvenes, ya que de forma responsable tienen acceso a tutoriales, programas y herramientas que ofrece la tecnología.

Según el pastor, “la parte financiera de la fundación se mantiene gracias a la voluntad de Dios, a la ayuda de personas que contribuyen con su conocimiento, al pequeño aporte que los familiares hacen según sus capacidades, y a contribuciones económicos y alimenticias”. También recurre a la plaza de abastos y otros establecimientos comerciales para recibir productos que donan los establecimientos comerciales.

Los beneficiarios de OZEM son integrados a la fundación de manera voluntaria, puesto que el ideal de ella es que se sientan cómodos. Según el pastor, “los favorecidos por OZEM son sometidos a un tratamiento de desintoxicación durante un tiempo de total restricción a las drogas y ayuda psicológica – empírica, con ayuda de tutoriales de internet y profesionales voluntarios”.

Los muchachos que se encuentran más adelantados ayudan con el sostenimiento y la dirección de las personas que apenas llagan a la fundación. Cuando Javier Francisco se ocupa en su negocio de pintura y lavados de chaquetas, actividad con la que sostiene a su familia, los residentes de la fundación toman el control del manejo y dirección de sus compañeros menos avanzados.

Los objetivos que su director tiene planeados es poder llegar a un número de 40 beneficiarios, ya que la planta física con la que cuenta tiene capacidad para alojar dicho número de personas sin que sufran hacinamiento. Por otro lado espera para la prosperidad de su proyecto que algunas entidades oficiales, empresas privadas y gente del común se solidaricen con su propuesta y le brinden apoyo a tan buena intención.

Para las personas, entidades, organizaciones y empresas que deseen vincularse con la obra del pastor Javier Francisco Rodríguez, pueden comunicarse al teléfono 7810512. “Cualquier granito de arena es de gran ayuda para la juventud soachuna”.