En tiempos en que la dinámica para formar mentes sanas y capaces evoluciona aceleradamente día a día, con barreras y obstáculos difíciles de superar para la mayor parte de los maestros del país, la Secretaría de Educación del municipio celebró ayer el “Día del Docente”.


Fue una celebración enmarcada por los cambios climáticos propios del parque Boquemonte: sol, viento, frío, neblina y amenaza esporádica de lluvia. Sin embargo los 1.600 maestros que atendieron la invitación de la Secretaría de Educación entendieron que era un día para disfrutar de la naturaleza, respirar aire puro, olvidarse de la labor propia del docente y sentir el ambiente de una jornada propicia para un grupo de personas que desempeñan una labor fundamental para el ser humano, pero que en la mayor parte de los casos, no es muy bien remunerada.

Bien escribió un estudiante cuando le pidieron que dedicara una frase a sus docentes: «Un buen profesor es aquel que entrega los conocimientos necesarios a los educandos sin cortarles las alas, más bien les ayuda a emprender el vuelo con unas alas más sólidas…»

Y es que, como lo mencionó ayer el secretario de educación del municipio, Ignacio Castellanos Anaya, cualquier celebración queda corta ante la gran labor que ellos cumplen. “La tarea del docente es única y desafortunadamente no ha sido bien ponderada en este país: sobre sus hombros está el futuro de Colombia, la formación de los jóvenes del mañana, es una responsabilidad y una carga muy grande la que recae sobre ellos, por eso hemos querido homenajearlos y reconocerles lo que hacen a diario”, explicó. Así mismo el funcionario envió un saludo a los educadores que no asistieron a la celebración: “Ellos están en nuestros corazones, los queremos enormemente, este es un día de reconocimiento a esa labor tan grande que hacen, y estamos trabajando no solo para obtener una educación con calidad, sino con estándares de bienestar para los docentes”.

En medio de la celebración, los maestros olvidaron momentáneamente la lucha constante del gremio por unas garantías que les permitan ejercer su profesión en un ambiente adecuado, propicio para educar las mentes de los niños y jóvenes que tomarán las riendas del país en el futuro.

A ellos, a esos seres humanos hay que reconocerles los avances que se han hecho en el país en materia de educación, quienes con su entusiasmo e interés por la docencia no han descansado en su objetivo de «hacer las cosas mejor», abanderando el diálogo, la discusión, el análisis y la crítica.

¡FELIZ DÍA¡…

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