Una tendencia alimentaria que además de cuidar la salud, busca proteger el medio ambiente, disminuye los índices de contaminación, deforestación y maltrato animal.


«Si alguien quiere salvar al planeta, todo lo que tiene que hacer es dejar de comer carne”, comenta el ex Beatle Paul McCartney, reconocido vegetariano y animalista. Por el mismo estilo, el escritor del libro The Food Revolution, John Robbin, aseguró que “puedes ahorrar más agua no comiendo una libra de carne que no bañándote en todo un año”. ¿Qué tan ciertas son estas afirmaciones? Acudiendo a investigaciones realizadas por entidades ambientales internacionales, encuentran algunas razones para unirse a la tendencia gastroecológica.

Menos CO2 y metano para la atmósfera

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) asegura que la ganadería es culpable del 18 por ciento del calentamiento global, porcentaje que supera incluso la contaminación generada por el transporte. 115 millones de toneladas de gas metano (gas que emite la digestión de las vacas), las principales responsables de la estadística, que se vislumbra agravante ante la demanda estimada de 465 millones de toneladas de carne en 2050 (más del doble que a principios del siglo XXI).

Disminuiría la deforestación

Según una investigación de Greenpeace en la que utilizaron imágenes satelitales, el 79,5 por ciento del área deforestada de la Amazonía se utiliza para abrir espacios de pastizales para ganado. En Colombia, según el Ministerio de Ambiente, la deforestación (entre 2005 y 2010 se perdieron 240.000 hectáreas de áreas boscosas) es causante del 14,5 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero, con la expansión de terrenos para la ganadería como uno de sus principales motivos.

Evita el maltrato animal

La organización colombiana Verdadera Compasión denuncia que los animales criados para alimento (cerdos, vacas, pollos, etc.) se encuentran “bajo terribles condiciones de hacinamiento, sin luz natural, proveídos de incontables químicos, antibióticos y alimentados artificialmente con hormonas para que engorden rápidamente y son sacrificados a una edad extremadamente joven”.

Fuente: Alo mujeres