Hoy 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso, fecha que se instauró tras el beso más largo de la historia, que duró 46 horas 24 minutos y 9 segundos en Bangkok – Tailandia.


En muchas ciudades del mundo se preparan diversos tipos de concursos donde las parejas deben permanecer en un largo y apasionado beso el mayor tiempo posible. La realidad es que el beso es el punto de partida a muchos placeres asociados, desde el contacto piel a piel hasta el sexo.

Hoy muchos salen decididos a robarse un beso y buscan encontrarlo con algún amigo (a) especial, con alguien con quien simpatizan, lo buscan en una fiesta, un cine o en la vía pública.

Según Nuria Marco, Psicóloga y Terapeuta del centro Terapia Positiva y especialista en talleres de besoterapia, los besos son mucho más que una forma de expresarse. Así resume sus cinco beneficios principales:

-Relajan todo el cuerpo. Besando apasionadamente se pueden quemar hasta 13 calorías, ¿por qué no convertir los besos en un complemento de la actividad física diaria?

Nos mantienen jóvenes ya que para besar de forma apasionada se ejercitan más de 30 músculos faciales, disminuyendo así la formación de arrugas en la piel y estimulando su regeneración.

-Provocan un aumento de la tensión arterial y del ritmo cardíaco que activan y mejoran la circulación sanguínea a la vez que fortalecen el sistema inmune, ayudando a las personas a enfermar menos y avivir durante más años.

-Estimulan la liberación de endorfinas, las encargadas de provocar una sensación placentera, y actúan como antídoto para la depresión, la angustia, el desánimo o la tristeza.

-También estimulan la secreción de hormonas que funcionan como analgésicos, alivian alergias y retrasan la aparición de síntomas como estornudos y secreción nasal.