Este 8 de agosto se conmemora, por sexto año, esta particular celebración originada en una ciudad brasileña. ¡Háganlo, no finjan! Es el slogan 2012.


Hoy ocho de agosto es una fecha especial. El planeta, y en particular su alma femenina están de fiesta, pues este día se conmemora por sexto año consecutivo el Día Mundial del Orgasmo Femenino, fecha inaugurada en Brasil en 2006; actualmente se han unido a esta loable celebración múltiples naciones, entre ellas España, Noruega, México, Argentina y Perú.

El origen de la particular celebración relata la anécdota de un alcalde brasileiro que pagó a su esposa una vieja “deuda sexual”, estableciendo el Día Internacional del Orgasmo Femenino. A más de uno le pareció buena idea y desde entonces son cada vez más los países que se van sumando a este festejo de la plenitud sexual de las féminas. Arimateio Dantas, es el nombre de este burgomaestre que en principio estableció la conmemoración para el 9 de mayo, después se movió la fecha al 8 de agosto.

Una festividad sugestiva pero sobre todo esperanzadora, ya que los niveles de satisfacción sexual en regiones como América Latina, deja mucho que desear. Un estudio que encuestó a más de 13 mil latinoamericanas, determinó que una de cada dos féminas de la zona, ha tenido que fingir un orgasmo.

Quizá por ello, el eslogan de la festividad para este año será “Háganlo, NO lo finjan”.

Al otro lado del orgasmo está la anorgasmia –llamada despectivamente “frigidez”- que es la incapacidad de una mujer para alcanzar el clímax. Puede ser detonada por cuestiones naturales (como la menopausia); a consecuencia de algún padecimiento; o por la administración de ciertos medicamentos. No obstante, es detonada muchas veces por conflictos psicológicos o límites establecidos socialmente. Depresión, machismo (de la o las parejas), estrés, culpas, pudores, suelen ser los causantes.

Así que, este 8 de agosto –aunque sea media semana- se tiene una inmejorable excusa para dejar de lado las prisas, el estrés y la monotonía. Todos los esfuerzos deben concentrarse en una exploración lenta, alternada con acometidas frenéticas. Iniciativa y receptividad. No es tan difícil. Uno, dos, cuatro, cinco… todos los orgasmos que puedan provocarse en esta jornada, y todas las que se logren por semana de aquí en adelante.

Pero más allá de la risueña efervescencia que detona esta fecha, y del justo placer que conlleva, lo cierto es que esta celebración está también ligada a una clara misión educativa: recordemos que aún existen países, entornos culturales o núcleos familiares que condenan, directa o indirectamente el placer de la mujer durante una relación sexual, asignándole un denigrante rol que va de lo reproductivo a lo complaciente.