Entre las novedades que tendrá este documento, que no reemplaza la cédula amarilla de holograma, está un código QR que podrá ser leído por cualquier celular inteligente para acceder a la información que el ciudadano decida almacenar en su “carpeta digital”. Entre los trámites que se harían de manera más rápida, según señaló el registrador Alexander Vega, está, por ejemplo, el ingreso a países de la Comunidad Andina.

De acuerdo con la Registraduría, el documento ofrece mayor seguridad que el convencional, es imposible de falsificar o adulterar, permite identificación biométrica y la realización de trámites a través de la web, garantiza la protección de los datos personales, permite la verificación de identidad de forma segura por parte de las autoridades y cumple con alto estándares internacionales en seguridad e identificación.

Al tiempo de la cédula digital física, el ciudadano también podrá llevarla en su celular, luego de descargarla desde una aplicación de la Registraduría y cumplir con las verificaciones. Para el registrador Vega, uno de los grandes avances del documento es que permitirá el reconocimiento facial.

Desde la primera semana de diciembre, la Registraduría habilitará el sistema de agendamiento para que los ciudadanos que lo deseen puedan tramitar el nuevo documento de la misma forma como si se tratara de un duplicado. Deberá pagar el costo del trámite y esperar entre 10 y 15 días para su entrega.

Aunque no será obligatorio tener este nuevo documento, lo que sí dejó claro el registrador es que, si algún ciudadano extravía su documento de identificación actual, recibirá la cédula digital cuando solicite el duplicado. El registrador Vega ha explicado que el documento digital tendrá una vigencia de 10 años, tiempo en el que se requerirá una actualización de la información de biometría.

La versión física del nuevo documento estará fabricada en policarbonato que, según la Registraduría, “es el material más seguro en el plantea para la producción de documentos de identidad físicos”.

“Gracias a este material es posible generar un grabado láser quemando el policarbonato y esto hace que sea imposible adulterarlo sin dañar el documento. La versión física del nuevo documento tiene la misma seguridad que un billete de 500 euros”, explica la Registraduría. Para implementar la tecnología necesaria para expedir el nuevo documento, el registrador aseguró que se invirtieron $ 16.000 millones.

Fuente y fotografía: Elespectador.com