El sujeto fue remitido a la cárcel por el delito de violencia intrafamiliar agravada, pero al poco tiempo denunciaría a su esposa por el mismo caso, y a ella también se le imputaron cargos.

La relación sentimental la iniciaron en el año 2008. No pasó mucho tiempo para que comenzaran los gritos, los empujones y los malos tratos. “Debo decir que hubo muchas banderas rojas que yo no logré identificar. Tenía 16 años, era una niña inexperta. Yo siempre fui débil y, por ende, manipulada”, indicó Leily Vanegas acusada por maltrato intrafamiliar.

Luego de múltiples agresiones dentro de la casa, en fiestas familiares e incluso en la calle, la pareja fue citada a la Comisaría de Familia en el 2014, donde les indicaron que debían hacer terapia de pareja. En el 2015 se casaron por lo civil y ya tenían una hija, pero las agresiones continuaron hasta el límite que el hombre intentó ahorcar a su Leily.

Más adelante, cuenta la mujer de 29 años que salió a celebrar su tesis dentro de su carrera como psicóloga, pero su esposo Santiago Garavito la obligó a abandonar el festejo y la amenazó de muerte; cuando llegaron al conjunto residencial donde vivían la golpeó, los vecinos la auxiliaron y llamaron a la URI de Kennedy.

Ambos fueron llevados a Medicina Legal. “A él lo revisaron y aprovechó la situación para decir que era yo la que lo había agredido y a mí no me atendieron porque tenía sangrado activo y requería atención médica”, dijo la mujer.

Leily compartió por sus redes sociales su historia, donde manifiesta que no agredió a su ex pareja, sino que los vecinos por defenderla lo agredieron, pero él usó eso en contra de ella para zafarse de las culpas.

Por fin Leily denunció todos los maltratos de los que había sido víctima durante tantos años e, irónicamente, a los seis meses y estando en prisión, Santiago Garavito la denunció. “Me acusó de violencia intrafamiliar. Yo no lo podía creer”. A él lo condenaron por el delito de violencia intrafamiliar agravada en contra de su pareja y su hija de manera sistemática y progresiva en el Tribunal Superior de Bogotá.

Pese a esto, en el 2018, esta mujer indica que fue revictimizada. “Cuando ya pensaba que me iba a mejorar de todos los daños físicos y psicológicos, del estrés postraumático, del miedo y la ansiedad que me ha acompañado, me imputaron cargos por violencia intrafamiliar.

La sentencia para Leily se leyó este mes, donde la condenaron a 4 años de cárcel, el material de prueba fue su ex suegra que aseguró que su hijo no la había denunciado antes porque le daba pena por dejarse golpear de una mujer.