Más que limitarse a impartir la enseñanza básica de la educación primaria, secundaria y media, el Instituto Tecnológico Los Andes (ITLA) se ha caracterizado por ir más allá y estar al día con los diferentes avances tecnológicos y pedagógicos que le han permitido destacarse como uno de los mejores colegios de Soacha y del país.


A través de sus ‘especialidades’ (Electromecánica, Diseño Industrial, Telecomunicaciones y Gestión Empresarial / Sistemas), el ITLA busca que sus estudiantes estén a la par con los constantes cambios de un mundo globalizado, a partir de un valor agregado que es el emprendimiento, componente cuyo propósito es hacer que los alumnos construyan un proyecto de vida desde los conocimientos adquiridos para la creación de empresa y la generación de desarrollo para la región.

“Siempre ha sido una preocupación del ITLA impartir una formación que le permita a nuestros egresados tener un desempeño de orden académico, es decir, que cuando lleguen a la universidad tengan éxito en cualquiera de las carreras que han elegido y cuenten con las habilidades para un desempeño laboral en un oficio calificado. También los preparamos de tal manera que estén en condiciones de generar sus propias ideas de negocio y fuentes de trabajo, de ahí que el bachillerato es un pretexto para generar en ellos el espíritu de emprendimiento y la generación de planes de negocio para que los plasmen en proyectos productivos. Si hay algo que nos identifica frente a las demás instituciones, es que esta sí tiene una verdadera propuesta pedagógica que atiende las necesidades de los estudiantes del municipio, del sector productivo, del industrial y del servicio”, explicó Víctor Ramírez, Rector del ITLA.

Precisamente, algunos de esos proyectos son los desarrollados por los estudiantes del grado Undécimo, quienes como parte del proceso para alcanzar su título de bachiller, ingenian diversas iniciativas que además de aplicar lo aprendido en el aula a través de las especialidades, dejan un precedente que se convierte en la base de lo que será más adelante el camino a seguir rumbo a la profesionalización y la continuación de ese proceso por parte de quienes están en los grados inferiores.

“También se satisface la necesidad de una juventud que requiere de orientación y unos derroteros para su vida futura. La articulación con el SENA nos permite fortalecer las habilidades y competencias de los muchachos, que al salir de la institución, reciben no sólo el título de bachiller sino también el de Técnico, que más adelante les permitirá en el transcurso de un año más obtener el título de Tecnólogos”, expresó Ramírez.

capturados--3.jpgLos proyectos

Erick Garzón es uno de los alumnos de grado 11 que presentó su proyecto de la especialidad en Electromecánica. Este consiste en un prototipo de ‘Termoformadora’, realizada con ayuda de la maquinaria con la dispone el colegio y las asesorías de todos los profesores. En este punto hay un factor a favor y es que se contó con la asesoría del SENA que aportó una maquinaria muy completa para desarrollarlo. Erick explicó así en qué consiste su idea:

“El proyecto lo hicimos enfocado a los niños de cuarto y quinto de primaria, pues este les va a permitir a ellos adquirir un nuevo conocimiento de cada uno de los componentes que tiene una máquina industrial en el entorno tecnológico, porque lo que se ve es que por su edad no tienen acceso a esta herramienta, ni a la información que se maneja en la actualidad. Es de resaltar que para esto utilizamos un molde que facilita la elaboración de figuras como platos y otros utensilios similares”.

pp-84.jpgLorena Martínez, presentó al público un proyecto en el que se encargó de realizar elementos didácticos que asemejan el cuerpo humano y las posturas que este tiene para entender el tema de la Ergonomía y la Antropometría:

“Es un laboratorio que consiste en implementar nuevos elementos para el aula de Diseño Industrial, con el fin de que los estudiantes de noveno a undécimo adquieran conocimientos en Ergonomía y Antropometría. Con esto podrán calcular posturas y medidas que tiene un usuario frente al objeto que se está desarrollando. La idea es que esto sirva no sólo para el colegio, sino también para empresas y proyectos industriales, no debe ser para una sola persona sino también para toda la población”, indicó la estudiante.

nina-12.jpgMobiliarios escolares

Así se llama el proyecto de Sandra Pérez, quien presentó una novedosa iniciativa para facilitar la comodidad y la adaptación de los niños del Preescolar dentro de la escuela:

“Estamos presentando un mobiliario modular para los niños de grado kínder del Liceo Pedagógico Los Andes, el cual consiste en unos muebles que han sido diseñados pensando en las posiciones de trabajo que ellos mantienen. Esto consta de cuatro mesas, cuatro sillas y cuatro pufes que se pueden formar de diferentes maneras para que los niños tengan más comodidad en sus aulas. Se basa en una figura geométrica como es el círculo, de ahí se partió para hacer los cortes de las mesas, las sillas y los pufes. La idea es darlo a conocer a nivel nacional para que pueda ser utilizado tanto en jardines, como en colegios y donde se pueda trabajar con los niños”.

Seguridad digitalizada e industria alimenticia

“Este es un modelo didáctico para analizar un sistema de seguridad con biometría de manera real, contiene principalmente tres módulos: el de sensor, el LCD y el solenoide. Por medio del sensor hacemos la verificación de que esto está conectado a un computador. Contiene una base de datos y una parte gráfica que permite ver el registro y la verificación de las plantillas que se ponen en el sensor, guardando la información posteriormente en esa base de datos. El proyecto está dirigido a los niños y a las instituciones educativas que necesiten enseñar cómo funciona la Biometría y la Electrónica”, dijo Angélica Avellaneda al explicar su proyecto de seguridad.

“Esta es una Microprocesadora de chocolates, en la que ubicamos un molde en el dispensador, para que posteriormente en un cilindro se le dé un efecto que lleva los moldes a la barra transportadora. Una vez allí, se inicia el recorrido y se detiene la barra transportadora, aplicando una cantidad pequeña de chocolate en el molde. El producto final se deposita sobre una plataforma que nos va a indicar que el chocolate ya está terminado y listo para consumir”, manifestó Diego Andrés Infante, creador de la Microprocesadora.

Las proyecciones

“La idea es que no sea un producto terminado sino un proyecto de verdad, y como tal amerita que otros estudiantes lo tomen y lo sigan perfeccionando, para que a partir de este se sigan desarrollando otras ideas y propuestas, que en últimas benefician a otros estudiantes y no dejan de ser unos planes de negocio para los estudiantes a futuro”, concluyó el Rector del ITLA.