Contaminación del Humedal Tierra Blanca, falta de gestión ambiental y taponamiento de alcantarillados son la principal causa de la inundación de la calle 11 con carrera 9, en donde los fétidos olores y la exposición a infecciones por parte de los habitantes es notoria y preocupante.


Es semana santa y miles de viajeros salieron de vacaciones por la congestionada e imposible Autopista Sur, pero mientras tanto en la comuna uno, cientos de habitantes que no han podido salir del municipio están quedando literalmente casi que incomunicados con el resto de barrios de Soacha, todo por cuenta de las inundaciones que se han presentado en sectores como Villa Flor, Némesis y Villa Sofía primer sector.

“Cada vez que llueve las aguas del alcantarillado de Villa Flor se rebotan sobre la vía y esta se encharca, además el olor no se lo aguanta nadie, pero lo peor es que llevamos más de tres años con esta problemática y así pasemos derechos de petición nadie nos ha dado una solución porque estos predios los compramos en el año 1991 cuando todavía existía el Inurbe”, señaló el señor Anselmo Rico, uno de los vecinos afectados por esta situación.

El problema es tal, que la vía al estar construida a un costado del Humedal Tierra Blanca, ya está presentando hundimientos que favorecen el estancamiento de las aguas negras que salen disparadas del alcantarillado que de manera artesanal, sus habitantes construyeron hace varios años, así mismo, el contacto que las personas tienen con estas aguas facilitan la adquisición de infecciones que perjudican notablemente su salud, Por otra parte, hay que decir que esta zona se convierte en paso obligado de estudiantes que asisten a clases en algunos colegios que colindan con el humedal y con la vía.

“Tengo tres niños pequeños que no pueden salir porque cómo los voy a sacar con la vía en ese estado, y eso que antes el agua no llegaba a esos límites, pero ahora sube hasta el andén. Se recogieron firmas y se radicaron en la alcaldía sin que hasta el momento nos hayan dado respuesta, no queremos esperar a que caiga un aguacero bien grande para que se haga algo al respecto”, afirmó una residente de la zona.

Otro de los factores que contribuyen al crecimiento de este problema es el arrojo de escombros por parte de recicladores que, no conformes con lanzarlos al humedal, lo hacen en plena vía pública y, por consecuencia las alcantarillas se taponan cada vez que llueve sin que sea suficiente el vactor que se destina por parte de la administración municipal cada vez que se registra este acontecimiento.

Además de los escombros, es común encontrar dentro del humedal basura, muebles viejos y hasta animales muertos que se arrojan allí dada la falta de autoridad ambiental de los entes de control, mientras tanto “los vecinos debemos soportar peleas con la gente que viene a botar desechos, incluso algunos de los que vienen a pedir monedas en la vía para tapar los huecos con escombro nos han amenazado cuando les hacemos el reclamo porque el polvo que se desprende de ahí va a dar a nuestras casas también”, reclamó el señor Federico Sarmiento.

Por lo pronto, la comunidad aguarda a que no llueva de manera más fuerte para así no temer por un posible desastre sanitario que afecte más de lo que ha hecho hasta ahora, por otra parte, no quieren tomar medidas de hecho en represalia por la negligencia de entidades como la CAR y la misma Dirección Ambiental del municipio.