Jóvenes de Altos de la Florida buscan una nueva oportunidad para sus vidas

Edison y Andrés* son dos jóvenes residentes en el sector de Altos de la Florida en la comuna seis, que han decidido dejar las armas, las drogas y el mundo conflictivo al que por el azar de la vida y los juegos del destino llegaron sin siquiera pensar en optar por eso. Hoy la voluntad de ambos es encontrar una alternativa que les permita cambiar de vida y tener nuevas oportunidades para ellos y sus familias.


No es fácil tomar una decisión como la que han tomado estos dos jóvenes, teniendo en cuenta todas las repercusiones que tiene pertenecer a este mundo, pero más que eso, intentar salir para buscar una nueva opción de vida, cuando los perjuicios se aparecen como obstáculos para impedir que aquellos que han decidido cambiar puedan hacerlo, quizás tratando de sumergir a estas personas en ese mundo oscuro que quieren dejar.

Fue el pasado 19 de septiembre cuando la Policía de Soacha realizó justamente en Altos de la Florida, la jornada denominada ‘Deja tu arma, carga tu corazón’, cuyo objetivo fue precisamente invitar a las personas que residen en la zona para que entregaran sus armas y se permitieran tener una nueva oportunidad lejos de estas, promoviendo la cultura de la paz, la convivencia y el entendimiento entre las personas.

Ese día, cansados de la violencia, la presión y el temor generado al vivir en el mundo de las armas y la delincuencia, Edison y Andrés decidieron dar el primer paso para cambiar de vida, entregando sus armas y dejando de manifiesto la firme voluntad de ir por otro camino, no sólo por el bienestar de ellos sino por el de todas las personas que los rodean, pues comprendieron que definitivamente la vía de las armas no es la correcta:

“Lo más importante de cambiar de vida, es tener la certeza de que uno no va a volver a eso y que puede arrastrar a más personas para que no existan líneas imaginarias en las que haya prostitución, delincuencia y consumo de drogas. Lo que yo quiero es simplemente tener una oportunidad para mí y para mi familia, pido una sola oportunidad para poder cambiar esta vida, que no me discriminen y no me apunten con el dedo, sino que más bien la gente mire que las personas que estamos o estuvimos en este mundo, necesitamos sólo una oportunidad y nada más”, manifestó Edison López, uno de los jóvenes que decidió cambiar de vida.

Y es que encontrar esa oportunidad que tanto anhela Edison no es nada fácil, primero porque infortunadamente carga con el estigma de haber estado inmerso en la delincuencia, segundo porque como él mismo asegura, para una persona común es muy fácil señalar y criticar a otros, cuando desconoce que alguien como él y otros de sus compañeros, ha tenido que sufrir:

“Cuando uno crece en un entorno en el que hay violencia y armas, algo se le pega. Perder a los padres cuando apenas uno está abriendo los ojos, y que le den la oportunidad de ganar dinero para sostenerse a sí mismo y sostener a otros, es una manera muy fácil dejarse tentar para tomar este camino. Siempre se empieza por algo, robando a alguien, por ejemplo. Pero cuando uno se da cuenta es que ya está matando a una persona y delinquiendo para poder sobrevivir en una sociedad que lo desprecia. Ya la sociedad nos discrimina tanto, que el hecho de que digan una cosa u otra no nos importa, pero cuando detrás de uno hay otras personas, se empieza a pensar qué va a pasar con su vida y qué va a pasar con la vida de sus hijos, porque uno no quiere que ellos vivan lo que ha vivido uno, sino que tengan una oportunidad”, agregó Edison.

López manifestó que para poder lograr el cambio que busca, es necesario que primero tenga una oportunidad él, para poder darle una oportunidad a quienes siguen sus pasos y prevenir que ellos caigan en el mundo por el que él ya pasó: “lo que quiero es que simplemente queden las historias, para que nuestros hijos no cometan los mismos errores que hemos cometido, debido a la ignorancia y a las circunstancias. Por más delincuentes que seamos, somos seres humanos y sólo necesitamos una oportunidad”, expresó López.

Un niño que quiere volver a sonreír:

Andrés en un niño de escasos 12 años que por diferentes circunstancias dejó a un lado su niñez para ingresar abruptamente a la adultez, enfrentándose a las consecuencias de los robos, el consumo de drogas y otras actividades negativas que llegó a realizar como consecuencia de ese brusco cambio que tuvo su vida.

La precaria situación económica que vivía Andrés y su familia, hizo que su madre decidiera dejar la vivienda en la que habitaban en el barrio Patio Bonito al sur de Bogotá, para empezar de ceros en Altos de la Florida, donde compró un lote para vivir con sus hijos, tratar de encontrar estabilidad y mejorar sus condiciones de vida.

Lo que ni ella, ni Andrés imaginaban era que sería en Altos de la Florida donde el niño se rodearía de personas con malas influencias, que al final terminarían impulsando al menor hacia las drogas y la delincuencia, las mismas de las que hoy quiere hacerse a un lado para vivir como lo que es: un niño.

“Yo sí quiero cambiar porque he consumido drogas, por eso estoy en una institución desde hace tres meses para recuperarme de eso. Estando internado allá aprendí muchas cosas buenas, a hacer manillas y collares, a estudiar y a usar las matemáticas. Sin embargo, yo no quiero estar más en esto, quiero tener otra vida y estudiar como dice mi mamá, para poder salir adelante. Yo probé las drogas y me gustó, pero hubo un momento en el que me vi en la obligación de decirle a mi mamá que estaba consumiendo y que no quería más esto, por eso ella decidió internarme”, narró Andrés.

El niño aseguró que su mayor deseo en este momento es irse de Altos de la Florida para sacar a su mamá adelante y hacer algo por su vida, pues el recuerdo de lo que infortunadamente sucedió después de que llegó a este sector, es la razón principal para querer abandonar ese sitio:

“Cuando robaba me sentía bien porque conseguía dinero para el vicio que consumía, o lo que obtenía producto de los robos, lo cambiaba por droga. Todo lo que hice lo aprendí cuando llegué acá a Soacha, pues nosotros tuvimos que venirnos desde Patio Bonito porque mi mamá ya casi no tenía dinero para pagar arriendo y vivir allá, entonces ella compró un lote en Altos de la Florida para venir a vivir acá. Sin embargo yo no me siento bien en este lugar, porque aquí fue donde aprendí a fumar y a robar, etc. Incluso, si mi mamá no me hubiera llevado a la institución donde estoy ahora, quizás estaría muerto, o me hubieran capturando fumando o robando. Yo quiero decirles a los otros niños que piensen en un futuro, que piensen qué van a hacer más adelante y no hagan esto, que les digan a sus padres que los ayuden como me ayudaron a mí”, señaló Andrés.

En este primer paso que dieron tanto Edison como Andrés, ha sido fundamental el apoyo de la Fundación Orlando Gómez, entidad que al conocer la situación de ambos decidió acompañarlos en este proceso para darles apoyo y tenderles una mano amiga, que se ha encargado de hacer las gestiones necesarias con el propósito de que estas personas puedan seguir adelante con su motivación de cambio:

“El objetivo principal de la fundación es trabajar por los niños y las madres cabeza de hogar. Nosotros no teníamos idea del plan desarme hasta que una gente de la Policía nos invitó. Cuando nos dimos cuenta de estas personas que normalmente son llamadas ‘delincuentes’, vimos que realmente no son delincuentes, sino personas que han entrado en situaciones tan difíciles, que son obligados a consumir droga, portar armas y cosas así. Por tal razón, la decisión que tomamos nosotros en la fundación, fue que de aquí en adelante vamos a apoyarlos a ellos para que por intermedio de nosotros tengan la oportunidad que están pidiendo”, destacó Orlando Gómez, representante de la fundación que lleva su nombre.

Gómez señaló que la idea es decirles a los empresarios soachunos y a todas las personas de buen corazón, que si tienen algo que aportar a su fundación, cuenten con que ellos se lo entregarán a personas como Edison y como Andrés. “Si alguien quiere dar una beca, apoyar en estudio o cualquier cosa, que lo haga porque para nosotros es un verdadero reto sacar este proyecto adelante. Sé que no podemos ayudarles a todos, pero con que le ayudemos a un buen número de personas, estaremos satisfechos de la labor que hagamos. Como pudimos, el día del desarme llevamos unos mercados que conseguimos, fue muy poco pero lo logramos. También llevamos a un artista de ‘Yo me llamo’ y a otro de ‘Factor X’, tratamos de amenizar el rato y conocer la situación de estas personas”, concluyó Gómez.

Las personas, instituciones o entidades que tengan la disposición y la posibilidad de ayudar a la causa de la Fundación Orlando Gómez, y apoyar el cambio de vida de Edison y de Andrés, pueden comunicarse a los teléfonos 319 4313911 y 300 8849256. Igualmente, escribir al correo electrónico fundafog@hotmail.com.

La fundación recibe donaciones a la cuenta del Banco Caja Social No. 24043202094.

*Nombre cambiado para preservar la integridad del menor de edad

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