A pesar del esfuerzo de la CAR y el municipio para recuperar estos cuerpos hídricos, la comunidad insiste en contaminarlos. Basura, plásticos y muebles son  arrojados al agua.

El humedal Tierra Blanca  está plagado de una hierba verde que crece a medida que llegan las aguas residuales domésticas, industriales y, en general, los desechos como plásticos, vidrios, muebles y demás. Está ubicado en medio de casas maltrechas que están conectadas con un puente que pasa por este ecosistema.

A la gente que transitaba por este puente le preguntamos por el nombre del humedal. Ninguno supo, a pesar que en la pared de una casa  hay un letrero de color blanco grande que decía: ‘humedal Tierra Blanca».

«Los vecinos no informan, todos comen callado. Uno tampoco puede decir nada. Acá la gente ve que uno está hablando y por las noches nos amenazan. La venta de drogas, los atracos, son el pan de cada día en este sector», relata un habitante de la zona.

Este hombre, de unos 70 años, que padece de una enfermedad renal, recuerda que compró hace unos 35 años el lote que ahora es su casa. «Lo compré porque el humedal Tierra Blanca era muy bonito. La gente pescaba, pero ahora es un escondite del hampa y no podemos decir nada».

El hombre añadió que el humedal se caracterizaba hace 35 años por tener gran variedad de especies de aves y el agua cristalina.

Este mismo panorama de contaminación se repite en menor o mayor intensidad en los humedales de Neuta y Tibanica en Soacha. En este último, encontramos desechos de basura, escombros y hasta varios muebles de oficina botados en el espejo de agua.

El humedal Neuta es quizá el menos contaminado. Si bien encontramos algunos residuos de plástico tirados en la vegetación que bordea el agua, la Car Cundinamarca, autoridad ambiental, afirmó que se ha logrado recuperar este ecosistema en un 50%. El sonido de decenas de aves que se posan en este lugar, confirman la parcial recuperación.

«Todos los humedales en el país están en constante riesgo. El principal riesgo es el ser humano. Los humedales en Soacha han venido sufriendo una presión indiscriminada por parte de las personas que quieren ganarle terreno. Le ponen escombros, residuos de basura y eso hace que deje de funcionar el humedal», aseguró Carlos Bello, de la CAR Cundinamarca.

La autoridad ambiental de Cundinamarca afirmó que «la tendencia es que podamos recuperarlos con ayuda de la alcaldía local y la comunidad»

«Tenemos unos plazos (no mencionó cuándo) y propuestas de inversión. Pero tenemos un gran enemigo que es la ilegalidad. Hay inseguridad, hay casas construidas de manera ilegal cerca de los humedales, la gente arroja basura. No sienten que el humedal sea cercano a ellos y por eso, muchas veces no saben ni siquiera cómo se llama», aseguró Bello.

Contó que en el caso del humedal Neuta, «se viene realizando un trabajo con la comunidad pero ellos aseguran que esos humedales son aprovechados por delincuentes, drogadictos. Además, cada vez se pierde el espejo de agua. Cuando hay descargas de materia orgánica de las viviendas, de las fábricas a estos humedales, crecen matas acuáticas que no necesariamente son buenas para el humedal», concluyó el funcionario de la CAR.

Nota original de Carolay Morales –  Fotografías: Inaldo Pérez

Fuente: Sistema Integrado de Información