En 1984, el Papa Juan Pablo II decidió instalar cerca del altar mayor de la Basílica de San Pedro, una gran Cruz de madera, de 3,8 mts de altura, como símbolo de fe. Al final de este año, el santo padre entregó esa Cruz a la juventud del mundo, representada por los jóvenes del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo en Roma. La misma Cruz, está hoy en Soacha.


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En ese entonces, el papa Juan Pablo II pronunció las siguientes palabras:

“Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención” (Roma, 22 de abril de 1984).

Y así fue. Los jóvenes acogieron el deseo del Santo Padre y se llevaron la Cruz al Centro San Lorenzo, que se convertiría en su morada habitual durante los períodos en los que aquella no estuviera peregrinando por el mundo.

La Cruz del Año Santo (así se denominaba en aquel entonces) hizo su primera peregrinación en el mes de julio de 1984, trasladándose a Munich, Alemania, para el Katholikentag (Jornada de los Católicos). Y ahí comenzó un recorrido por todos los continentes y buena parte de los países del mundo. Recorrió Europa, parte de Asía, Australia, Norte y Centroamérica, y ahora está presente en Suramérica, específicamente en Colombia.

“La Pastoral Nacional de la juventud le entregó por primera vez esta Cruz a la Diócesis de Girardot. Nosotros como Diócesis de Soacha la recibimos el pasado lunes en Fusagasugá, y ahora la estamos recorriendo esta semana por el municipio de Soacha, visitando aquellos centros donde se reúne bastante juventud, como colegios y universidades, con un mensaje específico: Es posible transformar la humanidad a partir del amor de Dios, y los destinatarios de contagiar ese amor de Dios son los jóvenes. La iglesia tiene esperanzas de que la juventud sea un signo de renovación, de cambio, de transformación de la persona humana y de la sociedad”, explicó el padre José Timoleón Castañeda, designado por el obispo de Soacha para evangelizar a la juventud.

Precisamente el pasado miércoles, la Cruz peregrina o Cruz de los jóvenes estuvo durante dos horas en el Centro Industrial y Desarrollo Empresarial del Sena Soacha. Aprendices, docentes y directivos, en cabeza de la subdirectora de la regional, Luz Marina León, acompañaron un especial acto de fe protagonizado por los jóvenes.

“Es cierto que estamos en medio de un mundo con tantos conflictos, contradicciones, problemas y crisis, pero aun así no nos cansaremos de cantar al amor que nos dio Dios en la cruz de su hijo, y que hoy es posible vivir esa experiencia de amor para transformar a la persona, a través de este trabajo de contagiar corazones en el amor a Dios y que nosotros nos convirtamos en multiplicadores de ese amor a los demás”, agregó el padre Timoleón.

La Cruz peregrina de la juventud estará en Soacha hasta este domingo, recorriendo iglesias y centros de concentración de jóvenes. Ese mismo día se entregará a la los jóvenes de Bosa para que siga su recorrido por el mundo.