Nunca he utilizado las redes sociales, ni los sistemas electrónicos de información y comunicación con un fin nefasto, y esta no va a ser la excepción. Siempre que en ellos he intervenido es para compartir la luz que llega de lo alto y que en la efímera porción que soy en medio del universo y en la pequeña esencia que me correspondió como uno apenas de los más de siete mil millones de seres humanos que habitan en esta hora la faz de la tierra, me fue dada.


Es por ello que siempre que me siento a escribir, procuro hacerlo pidiendo a Dios que me ilumine y que cualquier palabra la sepa compartir con humildad. Ahora bien, soy humilde, mas no sumiso. Y cuando he de callar callo y cuando es preciso alzar la voz, no procuro el estruendo, pero sí hacer uso de mi dignidad, con el tono suficiente que no se hagan imperceptibles mis razones por un bajo tono. Y cuando el tono de los demás se hace grito, entonces sonrío, porque ya voy ganándoles una mano. Y cuando son truculentas las palabras de quienes en medio de tantos millones de posibilidades que hay para que no se crucen en mi camino, y una sola para compartir un instante del majestuoso tiempo, apenas sé repetir para mis adentros las palabras que un día me fueron dadas: NI TRAGO ENTERO, NI SALTO AL GRITO.

Hoy, en la víspera de unas elecciones muy esperadas, en donde me tocó jugar, no como candidato, sino en la conformación de un grupo interesante de hombres y mujeres no menos importantes que yo o que los Directivos de un movimiento político que tiene unos principios y unos valores que superan acaso con creces a todos aquellos que presumen tenerlos y que son la fiel expresión de carecerlos, quiero dejar constancia personal de mi visión y mi misión sobre esta hora, para que no sean unas palabras que se dicen por lo bajo, sino las que buscan la sabiduría y el entendimiento de quienes aprecien este par de dones divinos.

Antes de entrar en materia quiero agradecer a Soacha por concederme el premio “Dios varón a lo mejor de Soacha”, en la categoría Mejor Artista. Gracias, muchas Gracias. Sabré valorarlo siempre con mi aporte, para que desde el Arte y la Cultura, siga contribuyendo desde mi actividad, en la construcción de una sociedad más armónica.

Ahora sí, el tema AICO, y la participación mía en este proceso electoral en el cual he venido jugando con una actitud ganadora, porque no creo que se hace política como se hace deporte en el olimpismo, en donde lo importante no es ganar sino competir. No, la política se hace para alcanzar el poder y el poder se quiere para lograr el bienestar social de las mayorías. Claro está, que algunos la hacen para satisfacer sus ambiciones personales o para exhibirse frente al distorsionado espejo de su vanidad, en donde apenas una minúscula presencia se refleja y se vanagloria.

El movimiento político Autoridades Indígenas de Colombia – AICO en Soacha, hace unos meses apenas se recordaba entre quienes participaron o respaldaron el anterior proceso electoral. Era, pese a su dignidad, una minoría que sobrevivió en medio de la purga de movimientos y partidos políticos que desaparecieron con las reformas uribistas, gracias a que es una colectividad que tiene el Derecho de la supervivencia, por ser la representación de las minorías étnicas en el Gobierno colombiano.

Cuando tomé la determinación de hacer parte de él, llegaba con el deseo de continuar con el propósito de armar una lista para el Concejo municipal y varias para las Juntas Administradoras Locales de este municipio, en el cual habito y al que le he entregado con ahínco buena parte de mi vida. Pienso que es preciso que en estas Corporaciones, deban estar personas que representen los diferentes sectores sociales y productivos, mas que los geográficos; y el amigo que me ha venido acompañando en este proyecto es Guillermo González Ramos, un Maestro de Artes Escénicas que desde su actividad ha ayudado en la consolidación de espacios y programas que generan estabilidad social y han dado a Soacha un reconocimiento local, regional, nacional e internacional, con la creación de varios Festivales de cultura, que si bien no se han continuado, es porque no ha existido ni la voluntad ni la visión política desde las diferentes administraciones municipales.

Cuando llegué a Jimmy Munévar con la propuesta, para que hiciera parte de la Lista al Concejo Municipal del Grupo Significativo de Ciudadanos que estábamos tratando de consolidar, me informó que había acabado de recibir el Aval de AICO, gracias al respaldo de las dos comunidades indígenas que están legalmente constituidas en el municipio; y que más bien por qué no les decía a mis compañeros que habláramos; le pregunté que quienes le acompañaban o conformaban la lista al Concejo y no había con él aún uno solo. Jimmy acababa de renunciar al Partido Liberal en donde estuvo dentro de una terna que buscaba ser el Alcalde designado, en ausencia del sancionado José Ernesto Martínez.

Frente a la absurda Póliza de Cumplimiento que exige el Consejo Nacional Electoral para inscribir las candidaturas a los Grupos Significativos de Ciudadanos, y a que nada me mueve más que el poder ayudar a construir los cimientos en lugar de habitar en lo ya construido, vi bastante viable la propuesta y me di a la tarea de tocar puertas y corazones de quienes creíamos que Soacha debe tener una representación política en el Concejo Municipal, de quienes trabajan por su bienestar desde dichos sectores productivos, aunada a las de los sectores geográficos. Esto es tener Visión política. La Misión apenas comenzaba.

No fue fácil convencer a quienes estaban matriculados en los diferentes partidos, pues un movimiento como AICO, casi nadie lo conocía; pero gracias a que conozco el poder de los medios de comunicación en ésta, la era de la influencia, y a que sé de los valores que tienen quienes creen más en sus ideales que en los que encierran los grupos de poder, se fue consolidando un grupo de hombres y mujeres valiosos que hoy día tienen sus esperanzas vivas en que van a alcanzar las curules, pese a que AICO desde algunos Directivos nacionales se ha encargado de actuar de manera incomprensible, irresponsable y a contravía de lo que se quiere y de lo que se debe.

Lo primero que hice fue hacer que nuestra palabra quedara empeñada con las comunidades indígenas, pues debían ser ellas dos las que encabezaran las listas, pues era su movimiento y no el nuestro, es decir llegábamos a su casa y no ellos a la nuestra. Allí estuvo el primer error de Jimmy Munévar y sobre todo el de su esposa quien pareciera que es la que dirige su accionar; pues cuando se adjudicaron los números de la Lista al Concejo, o mejor cuando nos la dieron a conocer porque ya estaba en manos de la Registraduría, no eran los indígenas los que la encabezaban, sino un buen y gran amigo a quien en lo personal quisiera que también llegara al recinto edilicio, pues tiene las calidades, me refiero al Profe, Jorge Alberto Londoño Jaramillo; pero era la palabra empeñada y había que cumplirla. Pero como si fuera poco, no eran dos los candidatos de dichas comunidades los que estaban allí, sino uno solo, el otro, su guía espiritual, ambiental y social, debía conformarse con ser Edil, me refiero al Taita Erasmo Yate Oyola. Colocar sobre la mesa de las evaluaciones y sobre el peso de la conciencia reflexiva nuestros actos, muchas veces nos confronta de manera irreconciliable. Y yo, por colocarlos en tales escenarios me gané la distancia de Jimmy y quizás de quiénes cuántos otros. Sin embargo, eso era superable, si la campaña se fortalecía con un buen capitán de navío, ese que sabe orientar a todas las naves para alcanzar la victoria.

Pues eso nunca ocurrió, Jimmy podía aceptar lo que en concertación se lograra desde la mayoría, pero su costilla lo empujaba hacia donde la emoción de ella apuntaba. En varias ocasiones se le llamó la atención desde lo adulto que son los líderes que engruesan la Lista, para que fuera él quien hablara o que la dejara a ella que fuese la candidata; ya sabíamos que dentro del Directorio Liberal, como miembro que era, ella había actuado de forma absurda, creando caos dentro aquellas filas, cuando creía que era su voluntad la que debía imponerse.

El tiempo seguía pasando y nuestro candidato nada que arrancaba, se le propuso abrir una sede, crear una logística, buscar si era precisa una alianza para que no se perdieran los compromisos que se habían hecho con los Gobernadores indígenas en beneficio de sus comunidades, fortalecerse a través de los medios asistiendo a los Debates políticos en donde se mostraran las potencialidades suyas y las de su grupo, pero algo andaba mal, muy dentro de sí y nunca logramos que supiera alzar las banderas de AICO como el líder que debía hacerlo, pero sí que desde las Directivas nacionales, no se nos valorara en la justa dimensión, porque adversábamos sus indecisiones y actuaciones.

Fue justamente por ello y porque dentro de la falta de sabiduría que caracteriza al taita Jorge Cleves, pues nunca se reunió con el equipo de AICO Soacha para conocer nuestra visión, sino que prefirió escuchar los consejos de la esposa de Jimmy, que se tomó la determinación de solicitar la Libertad política, de manifestarnos en disidencia política con la candidatura de Jimmy Munévar y en buscar adherir a una campaña con posibilidades de alcanzar la Alcaldía y de lograr que AICO no se perdiera en los tremedales del olvido.

Ya para cerrar quisiera decirles que no traten de hacerle más daño a AICO, del que ya le hicieron, pues si al Taita Erasmo Yate le quitan el aval, son las mismas comunidades indígenas los que juzgarán su actuación, y mucho menos hacer lo que expresa esa mujer cargada de emociones absurdas, de ir hasta el Ministerio del Interior a solicitar que se les quite el reconocimiento al Cabildo Indígena Bochica y a la Comunidad Indígena Diosa Dulima, etnias Pijaos, porque no se le respalda a su marido, porque ahí sí que perderían su grandeza. Señores, actúen con prudencia y sin arrogancias en beneficio de una casa digna como lo es AICO y la historia se los agradecerá.