A los casos conocidos de inseguridad que se han denunciado en varios barrios de la ciudad se suman nuevas modalidades de robo y la incesante batalla que día a día enfrentan los líderes comunales contra la venta y el consumo de drogas, además de la creciente presencia de delincuentes.


En esta ocasión las denuncias provienen del sector de Nueva Portalegre en la comuna dos, donde hace muy pocos días se presentaron dos casos de hurto, el primero en una vivienda y el segundo en una comercializadora avícola. Frente al primer caso, más allá de los elementos hurtados, las personas afectadas mostraron su preocupación por la forma como se presentaron los hechos, teniendo en cuenta que según informaron, las puertas de la vivienda fueron abiertas con una ‘llave maestra’.

Respecto al segundo caso, una persona fue seguida por dos delincuentes que se movilizaban en una moto, y cuyo objetivo era robar unas joyas que esta persona portaba. Tras el seguimiento, la víctima fue acorralada dentro del local comercial, encañonada e intimidada para que entregara sus pertenencias, con la amenaza de ser atacada con arma de fuego.

“Acá entraron los ladrones como a eso de las 12:30 m o 1:00 pm, yo fui a llevar la niña al colegio y en ese momento ingresaron a robar el negocio. Creo que entraron con llave maestra porque el portón no estaba cerrado como yo lo había dejado, además la puerta no tenía muestra de haber sido forzada. Finalmente se robaron un plasma, dos computadores portátiles, dos alcancías, unas joyas y otras cosas más. Vale la pena decir que nosotros nos acercamos a la URI de la Fiscalía para denunciar lo sucedido, y allí nos dijeron que para poder hacer la denuncia, debíamos llevar las facturas de compra de los aparatos que se robaron”, explicó Elsy Orjuela, habitante de Nueva Portalegre, víctima del primer caso de robo.

“Venían dos señores en una moto, ellos pasaron por acá y se devolvieron. Cuando regresaron ingresaron al negocio y le dijeron a la señora que entregara la argolla, o que de lo contrario la iban a ‘tirotear’, entonces no le quedó más alternativa que entregar sus pertenencias. Lo curioso es que al parecer venían únicamente a robar a la señora, porque en el local no hicieron nada y tampoco se robaron un peso o un producto. Hasta el momento no hemos podido hacer la denuncia de lo sucedido, pero afortunadamente no ha pasado nada más”, expresó una testigo del robo en la comercializadora de pollos.

Por su parte, el Presidente de la JAC de Nueva Portalegre, Juan Sebastián Suárez, se refirió a otras situaciones que perturban la tranquilidad de los vecinos, como son la venta y el consumo de drogas, las cuales en su mayoría son propiciadas por personas ajenas al barrio que se ubican en lugares como la cancha múltiple y el ‘Parque del Ocho’:

“Es preocupante la situación que se ha venido presentando en el transcurso de los últimos meses, grupos de jóvenes consumidores de drogas se han tomado la cancha múltiple del barrio y el Parque del Ocho, las dos zonas comunes con las que contamos nosotros. Lo delicado es que eso les está dando mala imagen a nuestros niños, quienes perciben todo lo que está pasando dentro del barrio. El pasado 26 de septiembre radicamos una comunicación al Comandante de la Policía de Soacha, Coronel Alejandro Murillo, para solicitarle a él y a la autoridad competente la instalación de un CAI Móvil, y la presencia policial en nuestra urbanización. Allí se le indica cuáles son los puntos críticos que hay en el sector, a fin de que se tomen cartas en el asunto. A partir de eso se nos indicó que en cinco días hábiles nos darían respuesta a nuestra solicitud, sin embargo vemos que el plazo ya se venció y aún no hemos tenido respuesta alguna”, agregó el Presidente de la JAC.

Dada la complejidad de la situación, el pasado domingo se realizó una asamblea general por parte de la JAC de Nueva Portalegre, allí se dialogó con la comunidad de la urbanización para conformar frentes de seguridad en cada cuadra, con el objetivo de trabajar conjuntamente para mitigar la problemática que se vive en el sector, además de las limitaciones que tienen en cuanto a la presencia de efectivos de la Policía y la instalación de un CAI móvil.