A siete meses de las elecciones regionales en donde se conocerá el nombre de los 19 concejales que integrarán el cabildo para los siguientes cuatro años, hay partidos que están en crisis por falta de liderazgo y honestidad de sus líderes, más cuando quienes ostentan una curul se encopetaron y ahora quieren completar una lista de obreros que les traiga votos para superar el umbral y volver a encaramarse en el grupo de elegidos.


Aunque todavía no hay nada oficial porque aún hay tiempo de conseguir avales y la fecha para inscribirse oficialmente como candidato a cualquiera de las colectividades vence en julio, mucho se dice de nombres que jalonaron votos para sus respectivos partidos pero que ahora buscan toldas en otro lado, situación que tiene en aprietos a quienes alcanzaron la respectiva curul.

Por el lado del partido Liberal se dice que Miguel Figueroa, quien obtuvo 930 votos en octubre de 2015, no iría por esta colectividad; igual se comenta de Luz Marina Velásquez y Francy Díaz, dos personas que sumaron alrededor de 900 sufragios hace cuatro años.

En el partido Conservador las cosas no andan muy bien. Si bien los dueños de las dos curules lograron una alta votación hace cuatro años (José Martín Peñuela: 1.731, y Norberto Cuenca: 1.646 votos), los que siguieron al parecer no integrarían la lista esta vez. Argemiro Ovalle, quien logró 1.072 votos, está buscando aval en otro partido; Jairo Zambrano Sánchez (669 votos) se dice que no va; Mario Armando Medina Aguilera (438 votos) iría por otro partido y María Del Carmen Rodríguez (300 sufragios) no ha expresado su intención de participar. De ser así, los azules estarían en crisis y en aprietos, y de poco les serviría haber sido una de las mayores votaciones en 2015.

En las toldas de la U, los tres que les siguieron en votación a Juan Carlos Arias y Gloria Lilian Uribe, estarían buscando partido. Hay rumores que Juan Rivera, Héctor Cuesta y Gloria Liliana Rodríguez no quieren inscribirse por esta colectividad.

En Cambio Radical las cosas no son diferentes, aunque habría que esperar la decisión que tome Giovanni Ramírez con su aspiración a alcaldía y qué tan bien le iría a Camilo Nemocón y a Jaime Sepúlveda. Pero hay dudas con los que jalonarían votos, como el caso de Wilkinson Alfonso Florido Álvarez, quien al parecer quiere ser alcalde de Yacopí, y Terry Mauricio Bogotá López, persona que aún no manifiesta si continúa en el partido de Vargas Lleras.

Los demás partidos (Verde, Opción Ciudadana, AICO, ASI y el mismo Centro Democrático) al parecer son los que menos líos tienen porque son los más buscados para dar avales. En el caso de MIRA la situación es diferente porque es una lista que se integra de forma diferente por ser un partido cristiano.

Pero, ¿cuál es el problema con los partidos de renombre? Por un lado hay poca credibilidad en sus líderes, además el bajo interés de estar en las respectivas listas obedece a que los nuevos que aspiran al concejo ven a quienes cuentan con curul como invencibles, y en ese orden su trabajo y sus votos sólo serviría para sumar como partido, más no como una posibilidad real de llegar al Cabildo.

Lo que se evidencia es una inconformidad grande por la forma en que los actuales concejales (no todos) han manejado la situación en sus respectivos movimientos políticos, incluso algunos aseguran que sólo se han preocupado por trazar estrategias para mantener sus curules, más no para construir partido y trabajar por la comunidad.

Pero si bien todavía queda un tramo por recorrer y hay tiempo para enderezar el camino, el ambiente no es el mejor y es de no creer que haya partidos tradicionales que hoy se sientan rechazados por los precandidatos al Concejo porque consideran que no hay oportunidad ni posibilidad de representar en el Cabildo a la que ha sido su casa política.

Y para terminar, valdría la pena que los que han manejado sus respectivos partidos, sobre todo los actuales concejales, reflexionen sobre la forma en que han venido haciendo la política; si es democrática, incluyente y participativa, o por el contrario, es egoísta, excluyente y sólo prima el interés económico que únicamente favorece a ellos mismos y sus familias.