Un alto costo económico, una gran abstención y unos resultados previsibles dejan muchas enseñanzas a los partidos políticos que luchan por mantenerse con oportunidad para llegar al poder.


La abstención

El censo electoral que mostraba la Registraduría para las consultas internas era de 29.093.851 ciudadanos aptos para votar, pero sólo se acercaron alrededor de 2.200.000 contra 2.300.000 que votaron en las consultas internas celebradas el 26 de Octubre de 2008 en las cuales también participaron el Partido Conservador y la U. Ya en el año 2006 las consultas para elegir candidatos presidenciales que se celebraron el 12 de marzo, de manera simultánea con la elección de Senadores y Representantes a la Cámara en todo el país habían arrojado resultados más alentadores: el Partido Liberal Colombiano obtuvo en ese entonces 2.727.000 votos y el Polo Democrático Alternativo 1.250.000. El domingo pasado apenas los liberales, contando la votación de los menores, obtuvieron 1.400.000 y el Polo Democrático no llegó a los 500.000 votos. Para algunos la consulta resultaba nada interesante, pues no se definía nada y casi que estaban cantados los resultados.

Muchos analistas han determinado que fue un gran triunfo del Uribismo, otros en cambio han manifestado que es el primer paso para llegar a la unidad de la oposición de “todos contra la reelección presidencial”. Lo único cierto es que la marcada abstención en las consultas internas de los partidos manifiesta una falta de identidad de los miembros, indica que no existe lo que se llama la “militancia” y que por tanto, se debe motivar a la participación de los miembros de los partidos en un evento que no sólo mide fuerzas, sino que a larga puede llegar a definir el futuro del país.

Lo económico

En los 9.800 puestos de votación en todo el país estaban dispuestos 23 millones de tarjetas que se imprimieron con un costo de 15 mil millones de pesos. Más de 20 millones de tarjetones fueron a parar a la basura. Se calcula que cada voto puesto en esta consulta queda con un costo total aproximado de 40 mil pesos.

Los resultados eran previsibles. El candidato del partido liberal que ganó era el que ponía el jefe del partido y con toda la maquinaria a su favor, barrió. El candidato triunfador del Polo Democrático desde antes se sentía ganador, pues los movimientos de Senadores, Representantes y Concejales, sobre todo de la capital, hacían presuponer que se castigaría al Alcalde de Bogotá y a su hermano Senador, quienes apoyaban la otra candidatura.

Lo que no es justo es que se invierta tanto dinero por parte del Estado en una consulta que debe ser obligatoria para los partidos, interna a través de sus delegados y con cargo al presupuesto que manejan; para no volver a la antigua escogencia a dedo por parte de los caciques del partido y para que sus presupuestos no se queden solamente destinados a darles la buena vida a los dirigentes: cocteles, viajes y regalos.

La unidad

Los ganadores de las consultas inmediatamente empezaron a hablar de unidad contra la reelección del Presidente Uribe. Son conscientes de que llegan a un consenso con los otros candidatos independientes o nuevamente vuelven a perder ante la aplanadora Uribista. Existen dos personajes que difícilmente pueden aceptar una consulta interpartidista: Vargas Lleras que manifiesta estar muy lejos del Polo Democrático y Sergio Fajardo que prefiere llegar hasta el final en su aspiración presidencial.

Lo cierto es que en la política muchos prefieren quemarse queriendo ser cabeza de ratón, que aceptando ser cola de león.