A 175 Kilómetros al noroccidente de Bogotá y a escasos 25 kilómetros del municipio de Guaduas, enclavada en la vertiente interior de la cordillera oriental, se encuentra ubicada la Inspección de Policía de la Paz.


Caminos-de-resiliencia-FILBO-Bogotá

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Esta comunidad de aproximadamente 2000 habitantes, está enfrentando un lento e inexorable proceso de aislamiento, producto del olvido y la desidia gubernamental, tanto del municipio como del departamento y la nación.

El primero y más grave problema de los tantos que afectan a la comunidad, es el proceso de remoción en masa de tierra en gran parte de su territorio como consecuencia de fallas geológicas, posiblemente similares a las que produjeron el colapso de la población de Gramalote en Norte de Santander.

No obstante el latente peligro que allí existe para la comunidad que lo habita, ningún ente gubernamental ha mostrado el menor interés y preocupación para realizar un diagnostico serio y responsable sobre los riesgos de este fenómeno geológico que permita sugerir las medidas y recomendaciones del caso.

De una parte la intensa ola invernal que colapsó definitivamente una de las más importantes vías de comunicación que conectan el interior con el norte y occidente del país, debe poner en cuestión la gestión que durante ocho años realizó el ex ministro de obras públicas Andrés Uriel Gallego, y de otra parte ha puesto en aprietos al actual ministro de obras, quien en sus más recientes declaraciones a los medios expresó que en sólo “20 días se arreglaría el problema de la vía”.

Contrariando las declaraciones de los voceros del gobierno, en un recorrido por la zona del derrumbe cuya extensión supera los tres kilómetros, se puede evaluar, sin ser ingeniero o un genio de la ingeniería, que dicha vía no tiene arreglo.

Esta situación ha dado lugar a que los habitantes no sólo de esta zona sino también de Honda, La Dorada y las demás poblaciones de la región, deban realizar un largo viaje por otras rutas alternas, incrementándoles casi el doble del valor de sus costos de desplazamiento para sus diligencia de negocios, salud y aprovisionamiento de víveres, además del grave deterioro de los vehículos por el mal estado de las vías.

Lo insólito, paradójico y absurdo de esta situación lo constituye el hecho de que los transportadores de la comunidad de La Paz, tienen que pagar el peaje en Puerto Bogotá a los funcionarios de la Concesión, quienes continúan cobrándolo donde ya no existe sino una carretera fantasma.

Como si esto fuera poco, la comunidad está en riesgo de quedar totalmente aislada en cualquier momento por el deterioro que presenta la vía de ingreso, a pesar de los esfuerzos de la comunidad por mantenerla en el mejor estado posible.

Para colmo de males, a esta casi caótica situación se le debe sumar que la comunidad se encuentra sin energía eléctrica desde el día 19 de Abril, situación que se prolongará indefinidamente en vista de las negativa de algunos propietarios de terrenos que impiden la acometida de la red por sus predios, prevaleciendo en estas circunstancias de extrema gravedad el interés privado sobre las necesidades y el interés público.