Analizando los errores cometidos durante mucho tiempo por el concejo municipal, frente al sistema de cobro que el municipio venía aplicando en favor de la Car, vale la pena resaltar que esta vez los cabildantes de turno entendieron que había que castigar a la entidad ambiental, por lo menos en reducirle la suma de dinero que anualmente se lleva de la ciudad.


Recordemos que el artículo 44 de la Ley 99 de 1993, en desarrollo de lo dispuesto por el inciso 2o. del artículo 317 de la Constitución Nacional, adopta dos sistemas de recaudo para la entidad ambiental y que los municipios, a través de los concejos, pueden escoger de acuerdo a sus necesidades o intereses políticos.

El primero estipula un porcentaje sobre el total del recaudo por concepto de impuesto predial, que no podrá ser inferior al 15% ni superior al 25.9%. El porcentaje de los aportes de cada municipio o distrito con cargo al recaudo del impuesto predial, será fijado anualmente por el respectivo concejo, a iniciativa del alcalde municipal.

El segundo dice que los municipios y distritos podrán optar en lugar de lo establecido en el inciso anterior, con destino al medio ambiente, una sobretasa que no podrá ser inferior al 1.5 por mil, ni superior al 2.5 por mil sobre el avalúo de los bienes que sirven de base para liquidar el impuesto predial.

Para el caso del municipio de Soacha, el concejo municipal adoptó en el año 2000 la opción No. dos, establecida en el Artículo 258 del acuerdo No. 43 de ese año, la cual ha venido rigiendo hasta la fecha.
Con este mecanismo, la que ganaba era la Car porque el porcentaje de dinero recaudado para la autoridad ambiental era mayor. Cada contribuyente tenía que pagar el 1.5% por mil sobre la tarifa plena del avalúo, es decir, que los descuentos los asumía el municipio porque la fórmula se aplicaba a la tarifa general sin tener en cuenta los beneficios ofrecidos por pronto pago.

En marzo de 2011, en el mandato del entonces alcalde Iván Mauricio Moreno, se intentó modificar el sistema de cobro, pero el concejo del momento se negó a hacerlo. ¿Por qué lo hizo? Muchos aseguran que había intereses de mantener las relaciones con la Car porque algunos cabildantes manejaban puestos políticos en la entidad ambiental.

Sin duda era una necesidad cambiar el sistema de cobro porque la Car se estaba llevando una gruesa suma de dinero a cambio prácticamente de nada. No es secreto decir que anualmente la entidad ambiental es muy poco lo que le retribuye al municipio.

Aunque no se puede tildar de ‘panacea’ la decisión que tomó el concejo de Soacha el pasado 27 de diciembre, al aprobar la opción número dos y que sin duda favorece los intereses del municipio, es claro que hay que hacerle un reconocimiento al cabildo por entender de una vez por todas que era necesario aplicar la fórmula que menos favorezca a la Car.

Las cuentas son fáciles. Con el sistema que se venía aplicando, la Dirección de Impuestos le liquidaba a cada contribuyente el impuesto predial que incluye varios ítems. Uno de ellos es el 1.5 por mil del total del avalúo con destino a la Car. Esa tarifa se iba intacta para la entidad ambiental porque los descuentos por pronto pago los asumía el municipio.

Con el sistema aprobado el pasado 27 de diciembre por el concejo, lo que hace el municipio es sumar todo lo recaudado (aquí sí van los descuentos) y destinar el 15% para la Car, lo que significa que la tarifa se aplica una vez hechos los descuentos por pronto pago que el municipio le hace a los contribuyentes.

Ahora, tanto municipio como contribuyentes ganan y necesariamente se reduce el recaudo para la entidad ambiental, el cual deberá girarse dentro de los diez días hábiles siguientes a la terminación de cada trimestre.

Creo que es una medida que se debe aplaudir y de vez en cuando la ciudadanía debería reconocerle al concejo decisiones como la tomada frente a la Car.