Aunque la opinión pública de Soacha debe saber de la agresión y robo de que fue objeto el actual secretario de educación Juan Miguel Méndez Molano en pleno centro del municipio y a una cuadra de la estación de Policía, considero que aún no es tarde para expresarle mi solidaridad y rechazo, y condeno la acción criminal de la delincuencia por este lamentable hecho.


Sin embargo, aunque parezca perverso, y como reza el refrán popular “al caído caerle”, no puedo dejar pasar por alto que la Personería Municipal de Soacha emitió el pasado 13 de Junio un comunicado en el que informa a la opinión pública que el inamovible funcionario del actual gobierno, junto con otros ex funcionarios, fue objeto de una sanción disciplinaria en primera instancia por parte de este organismo de control.

La sanción de tres meses sin remuneración, que más parece un chiste, es la pena que tendrá que cumplir Méndez Molano producto de una de las varias investigaciones disciplinarias que por presuntas irregularidades le adelanta la Personería Municipal ocurridas durante su gestión como secretario de educación en el gobierno del alcalde José Ernesto Martínez Tarquino. www.personería-soacha.gov.co
Según el escueto comunicado del ente de control, la investigación tiene que ver con la negativa del funcionario a entregarle información pública a los funcionarios de la Personería Municipal relacionada con irregularidades ocurridas durante su gestión en el año 2011.

¿Cabría preguntar por qué en su momento Méndez Molano cuando fue requerido para que hiciera entrega de los documentos se rehusó a hacerlo, es decir a entregarlos?.

El comunicado, que por lo demás no es muy claro, manifiesta que el proceso contra el secretario de educación “se encuentra en términos para presentar la apelación, y de ser así, (sic) sería remitido a la Procuraduría Provincial de Cundinamarca para que se surta la segunda instancia correspondiente”.

Esta sanción que estaría pendiente por confirmarse o revocarse en la siguiente instancia, sólo sería la punta del iceberg de una serie de irregularidades que ocurrieron en la secretaria de educación y en otras dependencias durante la pasada administración y que nadie se atreve a denunciar.

Esperemos que este proceso, como ocurre con tantos otros miles en todo el país, no duerma el sueño de los justos en los anaqueles de los despachos de los organismos de control por obra y gracia del espíritu santo, hasta que se venzan los términos, precluyan las investigaciones y se exonere de cualquier responsabilidad a los funcionarios responsables.

Así las cosas, un secretario de hacienda, dos secretarias de desarrollo social, otra funcionaria adscrita a esta última secretaría y ahora el actual secretario de educación entre otros, que formaron parte del gabinete de la administración “Soacha para vivir mejor” y lo han sido de la actual, son objeto de investigaciones y sanciones disciplinarias y en algunos casos hasta penales.

Fuentes cercanas a la secretaría de educación revelaron e este columnista que durante el inicio de la administración de Martínez Tarquino por ejemplo, Méndez Molano organizó la creación de un periódico que se denominó “El Espejo” del cual se imprimieron cerca de 10.000 ejemplares sin que ninguno de ellos viera la luz publica porque su contenido no incluyó entonces asuntos que sólo le interesaban al secretario de educación que se publicaran…

Aunque en apariencia no hay nada malo en crear un periódico, lo grave es que se invirtió dinero en un periódico que nunca vio la luz y mucho menos llegó a los ciudadanos.

Como este ejemplo existen otra serie de situaciones que si bien no han sido explicadas con satisfacción por el mencionado funcionario como el tema de la prolongada prórroga al contrato de la construcción de la Institución educativa “Las Villas”, o la actitud permisiva y complaciente con otras problemáticas como es el caso de la Institución Educativa Municipal Integrado, muestran la preocupante gestión del actual secretario de educación.

Esa situación se repetiría ya no con otro periódico sino con el detrimento patrimonial en el que incurrió la secretaría de educación con ocasión del escándalo del festival del Sol y Luna, que más que festival de la cultura, fue un verdadero festival del derroche, y como todo festival que se respete, además del derroche de dinero, hasta señuelo tuvo para responsabilizarlo de tan nefasta gestión.

Estos hechos deberían ser razón suficiente para el sentido común y para que el alcalde piense que un funcionario anclado muchos años en un cargo termina por convertir el despacho en un verdadero feudo político con las consabidas consecuencias de irregularidades y corrupción.

Mientras tanto, los ciudadanos que pagan sus impuestos, la mayoría de las veces con intereses por mora, acuerdos de pago y otro tipo de medidas coercitivas, bien pronto olvidan dónde fueron a parar los ingresos de sus tributos porque las obras para su bienestar no se ven.

[email protected]