Cundinamarca es una de las regiones con las mejores rutas para rodar. Cerca de 300.000 viajes diarios en bicicleta se realizan en la zona metropolitana de Bogotá.

La vía que conduce de Mosquera a Cota también lleva hacia el famoso Alto del Vino. Miles de ciclistas aficionados ruedan por esta ruta cada fin de semana no solo para sumar kilómetros en sus bicicletas, sino también por la oferta cultural de la región con su gastronomía típica .

La influencia positiva de la pasión por el ciclismo en la economía regional es una realidad que tampoco puede negarse. La bicicleta genera más de 26.000 empleos en la capital del país. Maybelline Infantes, de la Panadería Pan & Pedazo, dice que “gracias al ciclo turismo han aumentado las ventas en nuestro negocio. Acá siempre los vamos a esperar con las puertas abiertas. Acá ofrecemos postres, panes, capuchinos, bebidas frías, calientes, tortas por encargo”.

El uso de la bicicleta en la región aumentó en un 62,3 % en 2020. La gran afluencia de ciclistas profesionales y aficionados ha hecho que algunos comercios respondan a las necesidades de sus clientes.

Debido a que los mismos ciclistas fueron diciéndonos qué necesitaban, hemos incrementado la venta de desayunos. Nosotros les vendemos caldito de costilla, tamales, huevos, juguito de naranja, todo lo que ellos necesitan. También tenemos nuestro productos estrellas que son los pandeyucas, que les encantan, masato, mantecadas, roscones resobados”, asegura Helena Pastor Díaz de la panadería Tenjo Pan.

Por su cercanía con la capital del país esta ruta permite que turistas puedan recorrer los más bellos paisajes, visitar algunos de los atractivos de la región, así como sumar kilómetros en sus bicicletas.

Fuente: Semana