Once años esperando la supuesta solución al transporte de pasajeros entre Bogotá y Soacha no fueron suficientes para que los usuarios que abordan el sistema vivan diariamente una verdadera tragedia. Van cerca de cinco meses desde que entraron a operar los articulados y aún las frecuencias no se regulan, especialmente en horas pico, situación que ha generado protestas constantes y una pésima imagen del servicio de Transmilenio.


Aunque el alcalde Juan Carlos Nemocón aseguró en el reciente cabildo abierto realizado en el teatro Sua que “lo malo de Transmilenio es que es muy bueno porque todo el mundo se quiere ir en él”, la realidad es otra: Largas filas, ‘montones’ de gente, lentitud en la operación, robos, atracos, estaciones reducidas y la falta de cultura ciudadana, son entre otros, elementos que han venido deteriorando la imagen del sistema y que hoy tienen convencidos a los usuarios que los once años de espera no valieron la pena.

Desde el Documento Conpes 3185 de 2002, mediante el cual se aprobó la participación de la Nación para extender el Sistema hasta el Municipio de Soacha, comenzó el mal presagio de lo que sería el sistema en la ciudad. El retraso en la entrada en operación de la primera fase no solo significó caos y tropiezos en la movilidad del municipio, sino que la obra se convirtió en vergüenza para el país, trayendo consigo consecuencias nefastas como la pérdida de vidas humanas debido a la ausencia de una adecuada señalización, puentes peatonales y la falta de un plan integral para cuidar la vida, especialmente de los transeúntes.

La burla y el atropello hacia los ciudadanos de Soacha se vieron desde el primer día que se habló de Transmilenio para el municipio. “Tanta esperanza que teníamos en el sistema y la verdad uno lo utiliza porque toca, por necesidad, porque esa autopista es lo peor. Todos los días es un caos, especialmente por la mañana, yo duró hasta 40 minutos en la estación para poder subirme a un bus”, dijo Johana Castro, residente en la comuna tres.

Lo delicado del caso es que casi a diario se están presentando protestas por el pésimo servicio de Transmilenio en Soacha y nadie le presta atención al inconformismo de los ciudadanos. La empresa se dedica a recibir una gruesa suma de dinero producto de los cerca de 80 mil pasajeros que moviliza diariamente, pero no ha expresado su punto de vista sobre la situación en Soacha, y mucho menos en ofrecer alternativas y soluciones.

Las redes sociales Twitter y Facebook diariamente están inundadas de quejas que los desesperados usuarios publican al ver la impotencia a la que se enfrentan.
Aquí algunos de los trinos recibidos el miércoles 21 de mayo de 2014:

De nuevo en @TransMilenio Soacha estación de Terreros llenísima y no mandan buses, por favor ayuden: Windy Vargas.
-Bloqueo de @TransMilenio en estación Terreros: @JonathanGCS
-Por favor envíen buses: Andrea Muñoz
-En Terreros dejaron pasar, ahora el bloqueo está a la altura de León XIII, buses estáticos S-N: Nelson Murcia.

Y como ellos, son cientos los usuarios que tratan de manifestar su inconformismo en las redes sociales, pero nadie hace nada.

Entre 2012 y 2013, tanto la Contraloría como la Personería municipal estuvieron atentas a presionar la terminación de las obras, aunque en su momento de muy poco sirvieron las advertencias sobre un posible detrimento patrimonial en los trabajos de la troncal. “Lo extraño es que a los entes de control se les olvidó ejercer su función. Me imagino que ellos no montan en Transmilenio”, aseguró Camilo Rueda, residente en la comuna uno de Soacha.

Pero como si lo anterior no fuera suficiente, en mayo de 2012 todo el tránsito-incluyendo tractomulas y camiones- pasó a rodar por los carriles exclusivos, situación que se mantuvo así hasta noviembre de 2013. Además a las autoridades les dio por utilizar uno de los carriles exclusivos en los puentes festivos para facilitar la entrada al Distrito Capital. Esto significa que las losas ya han soportado un elevado uso y que su deterioro prematuro será inminente, más si se tiene en cuenta que es al municipio al que le corresponde hacer el mantenimiento de la troncal.

Todas las situaciones que han girado alrededor del Transmilenio para Soacha hacen pensar que el sistema se convirtió en una maldición para los habitantes del municipio. “Primero fueron las demoras en las obras, luego los puentes, las estaciones muy pequeñas y ahora que está operando, mire este infierno que uno tiene que vivir todos los días”, aseguró Diana Rocha, estudiante de Ingeniería y residente en Soacha.

Es cierto que el sistema no lo maneja el municipio de Soacha y que la empresa es la responsable de mejorar el servicio (por lo menos las frecuencias de los articulados), pero lo que se preguntan muchos es ¿por qué la alcaldía en su momento ‘sacó pecho’ asegurando que por gestión propia se aceleró la llegada de los articulados, pero en este momento de crisis culpan de todos los inconvenientes a Transmilenio? ¿Conveniencia o estrategia?