Mucho se habla y se dice de la noche del 31 de octubre, del día del Halloween; que es macabra, que asustan, que salen los muertos, o quizá que es una noche para el demonio. Sin embargo en países como Colombia también relacionan la fecha con el día de los niños, una noche para portar un disfraz y pedir dulces.


Pues averiguando resulta que los orígenes de esta fecha se remontan a los celtas, pueblos antiguos y lenguas indoeuropeas asentados alrededor de Massalia, hace más de 2.500 años. Se dice que cuando el año celta terminaba al final del verano, el día 31 de octubre de nuestro calendario (Samhain), el ganado era llevado de los prados a los establos para el invierno. Ese último día, se suponía que los espíritus podían salir de los cementerios y apoderarse de los cuerpos de los vivos para resucitar, pedirles alimentos y maldecirles. Les hacían víctimas de conjuros si no accedían a sus peticiones: me das algo o te hago una travesura, que es la traducción de «Trick or Treat» (Truco o Trato).

Los poblados celtas para evitar a los espíritus, ensuciaban las casas y las «decoraban» con huesos, calaveras y demás cosas desagradables, de forma que los muertos pasaran de largo asustados. De ahí viene la tradición de decorar con motivos siniestros las casas en la actual víspera de todos los santos y también los disfraces. Es así pues una fiesta asociada a la venida de los dioses paganos a la vida.
La fiesta fue exportada a los Estados Unidos por emigrantes europeos en el siglo XIX, hacia 1846. Sin embargo no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La internacionalización de Halloween se produjo a finales de los años 70 y principios de los 80 gracias al cine y a las series de televisión.

En la actualidad los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de casa en casa. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase «Truco o trato». Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma.

Halloween es una fiesta basada en el miedo, la muerte, los muertos vivientes, la magia negra y los monstruos místicos. Los «personajes» que se suelen asociar a Halloween incluyen a los fantasmas, las brujas, los gatos negros, los trasgos, los banshees, los zombis y los demonios, así como ciertas figuras literarias como Drácula y el monstruo de Frankenstein.

Los celtas solían disfrazarse con pieles de animales el 31 de octubre y así no ser descubiertos por los espíritus que, según ellos, esa noche recobraban vida. De ahí la costumbre actual de disfrazarse ese día. Los colores tradicionales de Halloween son el negro de la noche y el naranja de las primeras luces del día. Los símbolos de Halloween también incluyen elementos otoñales como las calabazas y los espantapájaros.

La Calabaza

Los pueblos de origen céltico, como mandaba la tradición, ahuecaban nabos y ponían carbón en ellos para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a sus difuntos más queridos y así les daban la bienvenida, a la vez se protegían de los malos espíritus. Pero cuando los irlandeses llegaron a América, conocieron las calabazas y se dieron cuenta de que estas eran mucho más grandes y fáciles de ahuecar que los nabos; desde entonces se utiliza la calabaza como símbolo de luz para el 31 de octubre.

Truco o Trato (Trick or Treat)

El 31 de octubre al anochecer, Halloween entra en su apogeo. Una de las costumbres más arraigadas la noche de Halloween entre los niños es disfrazarse. Los grupos de menores van por la calle con sus calabazas, llaman a las puertas y cuando el inocente visitado abre la puerta, lanzan el grito unánime «¡truco o trato(!trick or treat). La tradición exige que el inquilino de la casa ceda a este terrible chantaje, regalando a los niños todo tipo de dulces y golosinas de Halloween, haciendo, pues, trato (treat) con ellos. De no obrar de esta manera, el vecino moroso se expone a las temibles travesuras (tricks) de los chiquillos disfrazados de esqueletos, zombies, vampiros, momias o brujas.

Esta costumbre, trick or treat, debe su origen a la persecución de los protestantes contra los católicos en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII. En este período, los católicos no tenían derechos legales. No podían ejercer ningún puesto público y eran acosados con multas, impuestos elevados y hasta cárcel. El celebrar misa era una ofensa capital y cientos de sacerdotes fueron martirizados por ejercer su ministerio.

Como consecuencia de estas persecuciones, el rey protestante James I y su Parlamento fueron víctimas de un intento de atentado pero el plan fue truncado cuando Guy Fawkes uno de los conspiradores, posteriormente ejecutado, habló bajo la presión de los verdugos y traicionó a sus compañeros.

El hecho dio lugar a una fiesta de carácter burlesco, en que pandillas de luteranos que protegían su identidad bajo máscaras lúgubres, celebraban la fecha del descubrimiento de la traición visitando los hogares católicos y exigiendo a sus acobardados moradores cerveza y pasteles. La amenaza, se hizo popular muy pronto: «Trick or Treat». De esta manera el «Día de Guy Fawkes» llegó a América con los primeros colonos, se trasladó al 31 de octubre y se unió con la fiesta de Halloween.

Qué dice la Iglesia Católica?

Para los cristianos católicos, el halloween está directamente ligado al ocultismo. Es un hecho registrado y documentado que en la noche del 31 de octubre en Irlanda, Estados Unidos y muchos países de Hispanoamérica se realizan actos oscuros, cultos espiritistas y otras reuniones relacionadas con el mal y el ocultismo.

Para la iglesia es evidente la connotación negativa de las imágenes con que se «adornan» tarjetas, afiches, pegatinas y disfraces relacionados al Halloween. “Salta a simple vista que el mensaje de amor, caridad, paz y esperanza que trajo Jesús se haya divorciado totalmente de estas imágenes sangrientas, que retratan a brujas, hechiceras, muertos andantes, vampiros y demás engendros que nada tienen de constructivo. Halloween, es, por sí misma, una ‘celebración’ de la maldad”.

Pero para el común de la gente, el Halloween es hoy en día, sobre todo, un gran negocio. Es una temporada comercial que se aprovecha para incrementar las ventas y abrir la gran temporada navideña. Muchos, incluso, ni se preocupan por el significado de la fecha; sólo ven una oportunidad y un espacio para surtir y vender más…