Aunque pandemia se refiere a una enfermedad epidémica que se extiende por varios países  y ataca a buena parte de los individuos, en Soacha casi el 50% de la población se enfrenta a una crisis económica sin antecedentes por cuenta de la cuarentena.

El lunes pasado  los colombianos vimos que el presidente Iván Duque y sus ministros dieron la noticia de extender la cuarentena hasta el 27 de abril como medida para evitar que el Covid-19 se siga expandiendo  y amenace la vida de más colombianos. Para la mayoría  el anuncio  es razonable porque  no se puede echar a la caneca el gran esfuerzo que se ha hecho desde que comenzó esta pandemia en el país (6 de marzo de 2020-primer caso de coronavirus en Colombia).

Como medida de prevención y contención está bien. Sin embargo el caso de Soacha sigue siendo delicado. Es cierto que el gobierno municipal se ha movido para conseguir mercados y ayudas para las  familias pobres de la ciudad, pero también es real que organizaciones privadas han apoyado y varios colectivos sociales se han puesto la camiseta para recolectar productos de primera necesidad y entregárselos a personas  necesitadas. Tampoco se puede desconocer los 50 mil mercados que donó la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y que esta semana se comenzaron a entregar, ni el concierto de Fonseca donde se recolectaron 78 millones de pesos que se destinarán para apoyar a comunidades vulnerables de la ciudad.

Y quizá si seguimos recordando a empresas como Amarilo y Arturo Calle, personas del común, líderes  y organizaciones que han puesto su granito de arena por Soacha, la lista  se extienda. Y claro, no faltará quien  piense que con tanto escándalo relacionado con los apoyos, ya se ayudó lo suficiente a una ciudad que está llena de pobreza y necesidades.

 No obstante, para  entender lo que realmente está pasando en el municipio, basta con conocer algunas cifras. Según el Dane, Soacha está compuesta por 235 mil unidades de vivienda (Censo  2018)  distribuidos en estratos 0, 1,2, y 3, pero este último sólo representa  un 35% del total de la población, el resto se ubica en los primeros tres, que son los más bajos que existen en Colombia en cuanto al nivel socio económico de las personas.

Como si fuera poco, en Soacha viven alrededor de 56 mil desplazados, 36 mil venezolanos,  8 mil personas  en condición de discapacidad y 1.900 familias recicladoras; hay 126.000 familias en los estratos más bajos, de las cuales se calcula que unas 107 mil  están en el régimen subsidiado, lo que significa que cerca de la mitad de su población vive en la pobreza.

En los últimos años  se han aprobado en la ciudad más de 200 mil unidades de vivienda, aunque no todas están construidas; solo en Ciudad Verde 46 mil, en Maiporé 17 mil,  Parque Campestre 12 mil,  Hogares Soacha 17 mil,  es decir, es una proliferación de construcciones que supera a cualquier ciudad colombiana de su proporción.

El Dane en su censo de 2018 sólo reconoció  634.660 habitantes y con la proyección anual apenas llega a los 700 mil, cuando estadísticamente por número de hogares, el municipio supera un  millón doscientas mil personas.

El anterior panorama refleja que la situación no es fácil. Aun partiendo de las cifras Dane, en la ciudad hay 126 mil familias pobres y unas 80 mil que medianamente se sostienen.

Si volvemos al tema de los mercados, unas 130 mil familias necesitarían apoyo durante la cuarentena, pero no de un mercado, sino de varios apoyos  porque en los estratos bajos conviven entre tres y seis personas por hogar y la mayor parte viven del día a día.

 Todo este panorama sirve para entender que cualquier ayuda se queda corta ante la gran necesidad que hay en Soacha, y si bien la medida de extender la cuarentena está bien para proteger la vida de los colombianos, la pregunta es, ¿y quién protegerá la vida de las familias de Soacha?

Si las condiciones no cambian, el confinamiento termina el 27 de abril  y aún  hay miles de familias que no reciben una libra de arroz ni apoyo alguno para solventar sus necesidades en este aislamiento obligatorio. La gente se podrá quedar en sus casas y evitar que la pandemia del coronavirus los absorba, pero si el Gobierno Nacional, la empresa privada  y los organismos internacionales no reaccionan y entienden que Soacha requiere con extrema urgencia apoyos y ayudas, el hambre y la necesidad acabará con cientos de familias residentes en el municipio. 

La verdadera pandemia es el hambre y la necesidad, la incertidumbre y la confusión, la ansiedad y la desesperanza;  es una enfermedad que carcome a las familias pobres y ataca a los débiles, por eso se requiere que la nación voltee sus ojos hacia esta ciudad que ha acaparado todos los problemas que vive el país.

Hay que atacar la verdadera pandemia  en Soacha para que niños, ancianos e inocentes no mueran. El nuevo coronavirus es epidémico, la pobreza es crónica y el descuido del Estado es de siempre. Llegó la hora de actuar.

EDITORIAL

@periodispublico