Entre noviembre y marzo, miles de tinguas azules migran desde los Llanos Orientales hacia los humedales de Bogotá y Soacha para comer y reproducirse. Algunas caen rendidas en las zonas aledañas a estos ecosistemas o chocan contra las ventanas. ¿Sabe qué hacer cuando eso pasa?

Las aves migratorias también se han visto afectadas por la reducción casi total de los humedales. Una de ellas es la tingua azul (Porphyrio martinica), una especie que habita en los pantanos de América, desde Estados Unidos hasta Argentina, y que entre los meses de noviembre y marzo llega a Bogotá procedente de los Llanos Orientales en busca de alimento y reproducirse.

Antes de la llegada de los altos edificios y las grandes avenidas en los sitios gobernados por los humedales, estas tinguas solitarias encontraban refugio en los ecosistemas bogotanos para descansar de su largo viaje, para luego emprender otra travesía hacia el sur del continente. Hoy en día, con las urbanizaciones gobernando el panorama, muchas aves quedan lastimadas o mueren en el intento de buscar un humedal.

Las tinguas azules, que no miden más de 33 centímetros y tienen cuello largo, cola corta y patas de color amarillo, caen rendidas en conjuntos residenciales, patios, parqueaderos, andenes y calles donde antes había agua. Algunas, al ver el reflejo del sol en las ventanas de los edificios, lo confunden con un el espejo de agua y chocan de manera abrupta, golpes que ocasionan fracturas o hasta su muerte.

Ante la cantidad de aves que caían heridas cerca a los humedales de la capital del país, desde 1999 la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) cuenta con una campaña para salvar a la tingua azul, ave que en edad adulta tiene un plumaje azul oscuro o violeta brillante con destellos dorados y pico rojo escarlata con la punta amarilla.

Si algún ciudadano encuentra a una tingua herida, lo primero que debe hacer es comunicarse con la Secretaría de Ambiente para que el grupo de fauna silvestre vaya a recogerla.

Mientras los expertos llegan, la SDA recomienda recoger el ave con cuidado e introducirla en una caja de cartón libre de residuos y olores, la cual debe contar con varios orificios para que el ave pueda respirar.

Las tinguas azules son liberadas en los humedales mejor conservados de Bogotá, como Córdoba y La Conejera. Foto: Fundación Dodo Colombia.

“Hay que suministrarle agua potable con un poco de azúcar, arroz crudo o cocinado y vegetales. Si en el lugar donde fue encontrada hay presencia de perros o gatos o está sobre una vía pública, hay que retirarla de inmediato y ponerla a salvo”, anotó la SDA.

La entidad cuenta con los siguientes canales de comunicación para reportar tinguas azules heridas: al teléfono fijo 3778800, al celular 317-4276828 o escribiendo al correo electrónico fauna@ambientebogota.gov.co.

Fuente: Ambiente y sociedad.org